Sobre la Evolución

y la Perfección

 

Lo siguiente es el resumen de un diálogo entre el Padre y el Maestro, en el que Dios explica el origen de las almas y en el que Djña actúa como interlocutor, generando las respuestas a través de sus preguntas y comentarios. En estos diálogos – que comenzamos a grabar apenas nos dimos cuenta de lo que estaba ocurriendo – aparecieron preguntas y respuestas sobre cuestiones que ignorábamos previamente y, aun cuando son nuestras voces las que grabamos, un chequeo con el péndulo nos permitió verificar luego el origen de cada pensamiento, que hemos indicado con una P para el Padre (Dios) y con una M para el Maestro (Djña). Por la forma en que se dio – a través nuestro – Dios aparece hablando en tercera persona de Sí mismo.

    Este diálogo se produjo pocos meses después de la llegada de Djña y, aunque lo desgrabamos en aquel momento, permaneció olvidado en alguna carpeta en la computadora, a tal punto que cuando lo releímos años después fuimos sorprendidas nuevamente por los conceptos desarrollados, sobre todo en el final del mismo, en el cual Djña aparece hablando en nombre de los seres humanos, y contestando a una pregunta que Estela – al comparar las condiciones de vida en el Cielo y en la tierra – se había planteado desde que en su juventud volvió a creer: «¿Por qué Dios prefirió a los ángeles?». Un final que nos hace pensar que la escuela de vida que es nuestra tierra es una escuela de postgrado, destinada al perfeccionamiento y evolución de almas que, lejos de haber nacido en el momento de la concepción como sostienen las religiones de occidente, tienen una larga trayectoria en el mundo espiritual, a través de la cual, en uso de su libre albedrío y como "artífices de su propio destino", se apartaron en mayor o menor medida de la perfección original.

Estos diálogos constituyeron una etapa breve y fascinante de esta aventura espiritual… que lamentamos concluyó para dar lugar a la mucho menos fascinante, penosa en realidad, etapa política que aun perdura. Agregamos como un apéndice de este capítulo un escrito sobre la Rebelión de los Ángeles, en el que se discute el origen del mal.

 

 

M.   ¿Qué es un ser perfecto, cómo se definiría, cuáles son sus características, por qué alguien se considera perfecto?

P.   Lo perfecto es lo que Dios creó, tal cual Él lo creó. Por ejemplo, cuando uno mira un bebé uno sabe que no es un ser adulto imperfecto... Un bebé es toda una promesa de lo que puede ser un hombre maduro… pero no tiene los poderes del hombre maduro... sin embargo es perfecto... como bebé.

M.    Entonces, Dios crea un alma bebé...

P.    Claro... a un alma bebé... y el alma comienza a crecer… por los distintos caminos de la evolución que van teniendo todas las almas...

M.    ¿Las almas bebés son los querubines?

P.     Si.

M.    Todas las almas fueron querubines en el principio?

P.    ¡Así es! En su origen todas las almas fueron creadas muy parecidas entre sí, y perfectas. Y los querubines que actualmente existen son almas bebés, almas que están muy, muy cerca de Dios, y que todavía no han iniciado su propio proceso de individualización. En todo proceso de individualización hay una separación, donde el grado de separación lo va dando el alma. Pero tiene que existir para que la propia alma, a través de sus errores adquiera experiencia y su propia sabiduría. De hecho no hay maduración sin poder errar.

M.    Sin el ejercicio del libre albedrío...

P.    Claro, el ejercicio del libre albedrío va a dar lugar a una posibilidad de error – y no existe ningún alma que no se haya equivocado nunca – y a través de los errores que va cometiendo, de cómo los repara, de la sabiduría que le va dando su propia experiencia, es que va adquiriendo su propia fisonomía. De hecho la fisonomía de cada alma se la da el alma misma a través de su propia experiencia, a través de millones de años.

M.    ¿En un proceso aleatorio?

P.  ¿Por qué aleatorio? Siempre está Dios guiando e inspirando... siempre está el mal atrayendo o atrapando... El mal existe como posibilidad también en el Cielo. Swedenborg decía que los ángeles miraban siempre a Dios y que cuando se ponían tristes es porque habían mirado hacia su propia naturaleza.

M.   ¿Cómo hacia su propia naturaleza?

P.    Es porque los ángeles siempre tienden a hacer la voluntad de Dios... si no, no estarían en el Cielo, pero sin embargo tienen una cierta atracción hacia la naturaleza propia, algo así como una suerte de egoísmo, de egocentrismo. Porque en el Cielo también existe el ego, o sea la posibilidad de equivocarse, de seguir la mala elección. No únicamente en el mundo espiritual sino también en el Cielo, que es una región espiritual donde existe una exigencia muy estricta de seguir la voluntad de Dios para poder habitarlo, para tener derecho a ser un habitante celeste. El Cielo es la región espiritual que pertenece al Reino de Dios. Entonces deducimos que todos los que se han separado son almas más maduras que los querubines... pero más maduras no significa más perfectas... Los querubines son muy perfectos, porque son tal cual Dios los creó. Cuando uno después del proceso de separación retorna y va adquiriendo su propia perfección termina siendo mucho más evolucionado que los querubines, pero cuando lo consiguió, cuando logró recuperar la perfección.

M.   O sea,  evolucionado no significa perfecto...

P.   Un alma puede ser perfecta pero no muy evolucionada o puede ser perfecta y evolucionada, o evolucionada y muy imperfecta...

M.   ¿Lucifer es un alma evolucionada?  Él se separó mucho...

P. Claro... Lucifer es un alma muy evolucionada y absolutamente imperfecta...

M. Pero… ¿Qué es lo que se interpreta entonces por evolución?…  porque aquí parece haber una contradicción...

P.  Adquisición de poderes. Aunque todos los poderes en Lucifer pertenezcan al reino de la ilusión, son poderes efectivos... en el reino de la ilusión. O sea, tiene una astucia enorme, un poder de seducción enorme, una capacidad de odiar enorme...

M.   ¿La capacidad de odiar es un poder?

P.    Sí. Todos son poderes. Hay poderes del mal y poderes del bien...

M. ¿No sería entonces más correcto el término « involucionado », al menos en el caso de Lucifer?

P.   Sí... porque siguió un camino de evolución pero hacia el otro lado. Lo que ocurre es que estamos hablando de seres espirituales, algo no evolucionado sería por ejemplo una roca… porque utilizamos el término evolución en el sentido de adquisición de bienes... o de males, por alguien que ha trabajado mucho... De hecho Lucifer se ha roto todo para adquirir lo que ha logrado hasta ahora... es incansable.

M.    ¿Es alguien que hay que compadecer entonces?

P.     No... compasión quiere decir «padecer con», y Lucifer no sufre dolor, a él no le duele nada por lo cual uno pueda decir: «¡Pobre!... ¡qué pena!».  Se puede sentir compasión por aquéllos a los cuales él hace sufrir...

M.    Los Querubines aparecen en el tope del árbol sefirótico, luego vienen los Serafines, etc… ¿Acaso los Serafines están un poco más separados del Padre?  

P.     Sí.

M. ¿Los Serafines son más evolucionados que los Querubines?

P.  Sí, pero no tan perfectos... Los Serafines tienen una altísima perfección... Aun más perfectos son los Querubines... Pero no saben muchas cosas... tienen funciones bastante restringidas, tienen poca funcionalidad, o sea poca diversidad de funciones... y cuando un alma va evolucionando, va adquiriendo gran diversidad... capacidad de funciones, va enriqueciéndose... En todo camino de evolución siempre existe el riesgo de pasar por el Infierno...

M.   ¿Todos hemos sido querubines, serafines, etc.?

P.     Sí.

M.   ¿Entonces uno atravesó todos los órdenes celestiales antes de ser un ser humano?

P.    Sí.

 

 

La Rebelión de los Ángeles

 

        Hace una eternidad, aun antes de la Creación del Universo Físico, ocurrió la legendaria Rebelión de los Ángeles. Acababa de crearse el mal, y no fue ciertamente por voluntad de Dios.

        En el origen de la Creación Dios creó el Cielo, un lugar habitado por seres espirituales que tienen la sabiduría de reconocer en Dios la máxima Sabiduría, y tienen la fe de creer en Su Amor. No dudan pues en obedecerlo. El Cielo es entonces un lugar donde reinan la Armonía y la Paz y la sumisión de los Ángeles a la Voluntad de Dios es total.

        Si bien en el Cielo todos los que lo habitan obedecen la Voluntad de Dios, esta obediencia es su elección. Como hijos de Dios tienen libre albedrío que es uno de Sus mayores dones.

        Para nuestras mentes, que operan con lógica, tratar de encontrar la causa de la rebelión significaría buscar sus razones, la analogía sería tratar de buscar la cordura de la locura. En la Inteligencia y el Corazón de Dios permanece hasta ahora sin ser revelada la razón del origen del mal, de porqué los Ángeles rebeldes se alejaron de la Perfección Original decidiendo vivir en un reino de ilusiones.

        Los Ángeles rebeldes tenían un líder de nombre Lucifer. Actualmente Lucifer es el líder de los Infiernos, el lugar espiritual poblado por los Ángeles del mal.

        Una idea actual es que Lucifer no existe y que el mal sería la suma del que existe en cada ser; esta idea es su último gran logro, cuya consecuencia quita razón de ser a las palabras de Jesús: "vigilad siempre...". Hemos bajado la guardia, confiados de que no hay nada a lo que temer.

        Paradojalmente, a la afirmación de que Lucifer sí existe, él ha llevado su alma a un máximo grado de inexistencia, pues lo único que le quedaría de real es la memoria de su origen. El Infierno es una región espiritual totalmente irreal pues lo único real que existe en esta región es el origen e identidad de sus habitantes, todos ellos hijos de Dios, del mismo Dios que nosotros conocemos y amamos, y a quienes ellos han preferido desconocer u odiar.

        Desconectados en su conciencia de Dios – aunque Él nunca se desconectará de ellos – viven allí dominados por ilusiones en sus pensamientos y sentimientos. En el Infierno impera el odio y se causan por ello mucho sufrimiento los unos a los otros, pues el profundo malestar interno que sienten los vuelve crueles y no conocen el Amor que está siempre dispuesto a salvarlos.

        Dios, que ama a todos Sus hijos por igual, está dolido de ver a parte de ellos prisioneros de sus ilusiones y de no poder llegar a ellos con Sus Pensamientos luminosos y Sus Sentimientos amorosos, sencillamente porque no los podrían aceptar y tolerar.

        Se puede hablar mucho de los Infiernos pues hay muchos que se diferencian por sus aficiones y la profundidad del error que se padece.

        Lucifer ha evolucionado desde su apartamiento de Dios, si se puede emplear con propiedad esta palabra, pues en realidad estamos hablando de un estado espiritual que es el anverso de la Realidad, un mundo donde todo es al revés de como debería ser, a tal punto que quienes llegan al Infierno penetran en él por la cabeza, como si cayeran en un pozo pues en su naturaleza va todo de revés. Eligieron el estado en el que se encuentran como uno ha elegido el lugar en el que habita; la elección básica que se hace es entre la del dejarse estar y la del esfuerzo.

Actualmente Lucifer es un ser con un grado de maldad tan extremo como retorcidos son sus pensamientos. Él nunca se duerme y siempre está alerta pues su único deseo es ganar, ganarle a Dios la partida pues le envidia y, querámoslo creer o no, ¡le desprecia!, pues se sabe más astuto, y es en lo único que en el Cielo se le da la razón pues, ya se sabe, la Inteligencia de Dios no conoce de dobleces.

        Sus cualidades son como las de Dios, omnipotencia, omnipresencia y omnisciencia, pero todo referido a este reino de ilusiones, y se refieren sus cualidades a poderes que no son reales, aunque él se ilusiona que los tiene. Llega de este modo al intelecto y al corazón del ser humano a través del ego, que el ser humano fabrica en sí mismo cuando fractura la realidad en su conciencia y crea un espacio de vacío espiritual que aprovecha el Infierno para penetrar.

        Se libra actualmente una Lucha Cósmica cuya magnitud nunca fue vista antes entre estos dos grandes Reinos por la posesión del alma humana. Lucifer anhela sobre todo ganar y cuando puede hacer caer a un alma su alegría es muy intensa. Por eso tenemos que permanecer muy vigilantes pues él nunca duerme y el interés de este Ser por nuestras almas es idéntico en magnitud al de Dios y en calidad exactamente opuesta (lo ponemos acá con mayúsculas pues no podemos menospreciarlo, actitud no sólo peligrosa sino suicida).

 

 

 

 

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