El presente texto es una interpretación de “Un Curso de milagros”[1]. La interpretación ha sido inspirada por un Espíritu de Luz, una alta Entidad Espiritual cuyo nombre sagrado es Djña, en su totalidad, lo que incluye las notas a pie de página.

La interpretación se refiere a los primeros cincuenta puntos del primer capítulo. En su versión original estos puntos fueron transmitidos en forma obscura con el objeto de que esta interpretación pudiera tener lugar, por dos razones: en primer lugar, de acuerdo al Plan de Dios, cuando se publicó "Un Curso de Milagros" aun era muy pronto para que estas verdades fueran reveladas… Y también para que la misma constituyera una tarjeta de presentación de Djña.

 

El texto original de destaca en negrita

 

Interpretación de
Un
Curso de Milagros
 

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Capítulo 1
 
 
EL SIGNIFICADO DE LOS MILAGROS

 

Principios de los milagros

 

 1.  No hay grados de dificultad en los milagros. 2No hay ninguno que sea más "difícil" o más "grande" que otro. 3Todos son iguales. 4Todas las expresiones de amor son máximas.

1.      Si se evalúa el milagro por la “forma” del resultado obtenido podría creerse que resucitar un muerto es más difícil o importante que brindar paz a un corazón desconsolado, alegría a aquél que está afligido. 2Pero no es así, pues el criterio elegido para calificar su importancia, su dificultad, es si la capacidad de amar existe o no. 3El amor que cada uno puede dar surge en última instancia de la única fuente que existe, que es el Amor de Dios. 4Lo difícil, lo grande, es poder reconocer qué es el amor verdadero, y poder expresarlo sin interferencias (que provienen siempre de nuestros egos).

 

2.      Los milagros – de por sí – no importan. 2Lo único que importa es su Origen, El Cual está más allá de toda posible evaluación. 

2.      2Conocer a Dios es perfectamente posible. Intentar comprenderlo no. Lo podemos conocer por vía de la inteligencia, estudiando sobre sus atributos, o por vía del amor, instalándolo a Él en nuestro corazón, sintiendo Su Presencia.

Y no son las únicas vías posibles para llegar al conocimiento de Dios, son infinitas, pues El Ser del que estamos hablando excede cualquiera de las limitaciones con que creamos poder abarcarlo. La contemplación de la belleza, el conocimiento de lo que nos rodea a través de la Ciencia, también son vías de conocimiento.

Podemos conocerlo a través de una experiencia directa de Él, como aquella que sentimos cada vez que empleamos los poderes que Él nos regaló; cuando podemos expresar amor, la tenemos de Sus Vivencias. También es una experiencia directa de Él el goce que experimenta el artista en su creación. El misticismo es una experiencia directa de Él a través de la sensibilidad.

 

3.      Los milagros ocurren naturalmente como expresiones de amor. 2El verdadero milagro es el amor que los inspira. 3En este sentido todo lo que procede del amor es un milagro.

3.      Cuando sentimos amor en nuestro corazón, éste surge naturalmente como el agua del manantial. 2La palabra milagro se usa siempre en el sentido de los efectos que sobre lo natural causa lo sobrenatural. 3Todo lo referente a Dios y Sus Poderes es sobrenatural.

 

4.      Todos los milagros significan vida, y Dios es el Dador de la vida. 2Su Voz te guiará muy concretamente. 3Se te dirá todo lo que necesites saber.

4.      Dios es Vida. La Vida es una de Sus manifestaciones y, la vida individual parte de la Vida total que habita tanto los Cielos como la Tierra. Todos los milagros aumentan a través del amor la vida en que éste se infunde. 2Cuando somos capaces de amar, somos también capaces de escuchar Su Voz en nuestra mente. 3El proceso de recibir Su Amor y discernir Su Voz fue todo uno. Ya estamos en Sus Manos, no debemos temer que nada nos falte.

 

5.       Los milagros son hábitos, y deben ser involuntarios. 2No deben controlarse conscientemente. 3Los milagros seleccionados cons­cientemente pueden proceder de un falso asesoramiento.

5.      Cuando el amor habita nuestros corazones surge de ellos tan involuntariamente como tomamos aire al respirar; 2cuando hacemos un proceso de elaboración consciente para lograr manifestar el amor a otra persona el ego estará involucrado. La inteligencia puede guiar al amor pero no lo determina. El impulso del amor ya debe preexistir a la elaboración de los medios para lograr su manifestación. A veces el amor se manifestará como un láser, pe­netrando e infundiéndose en el alma que así lo recibe, será entonces instantáneo y espontáneo. A veces se manifestará como un lento trabajo que un alma realiza sobre otra, es en este caso que la inteligencia elaborará y guiará, el ejemplo más patente es el del amor maternal. Cuando el amor se instaló en nuestro corazón su manifestación se vuelve tan natural (y hasta necesaria) como cualquiera de nuestros hábitos vitales (respirar, comer), pues un corazón amante necesita poder expresarlo para sentirse bien.

3Una selección consciente de los milagros es imposible pues selección consciente y milagro son expresiones que se contradicen entre sí.

 

6.      Los milagros son naturales. 2Cuando no ocurren, es que algo anda mal.

6.      Somos Amor. Poder sentir y expresar el amor es parte de nuestra naturaleza esencial. 2El mal radica en apartarnos de ella.

 

7.      Todo el mundo tiene derecho a los milagros, pero antes es necesario una purificación.

7.      El Amor que nos creó nos lo dio como nuestro derecho natural, pero al apartarnos de nuestra realidad lo olvidamos y le pusimos obstáculos; tenemos que recuperar su memoria y derribar los obstáculos que interpusimos antes de que Él pueda regresar. Tenemos que acordarnos del Amor y de nuestro derecho a Él pues nuestro anhelo lo llamará y nuestra creencia le preparará el alojamiento. Tenemos que acordarnos de que nuestra relación esencial con nuestro prójimo es fraternal, pues todos somos hijos del Mismo Padre, para manifestarle nuestro amor fraterno. Esto último quita las piedras que tapan la salida del surgente.

 

8.      Los milagros curan porque suplen una falta; los obran aquéllos que temporalmente tienen más para aquéllos que temporalmente tienen menos.

8.      Si Dios y la Vida son una misma palabra y Dios es Amor, la vida y el amor están íntimamente relacionados. Cuando nos separamos del Amor mermó nuestra vida en forma proporcional a la separación, y es la disminución de esta vida la que nos produjo la en­fermedad. Por ende todo el amor que penetre en nuestra vida la vivificará y la sanará. Si nuestro prójimo es nuestro hermano esencial… ¿le negaríamos nada a nuestro querido hermano si está entre nuestras posibilidades el dárselo? Cuando crezca él nos lo retribuirá, a nosotros o a otro hermano en una cadena amorosa que se extiende hasta el infinito. En el Reino de Dios no perdemos nada de lo que damos pues regresa a nosotros multiplicado por cien. El Amor sólo desea expandirse y multiplicarse.

 

9.      Los milagros son una especie de intercambio. 2Como toda expresión de amor, que en el auténtico sentido de la palabra es siempre milagrosa, dicho intercambio invierte las leyes físicas. 3Brindan más amor tanto al que da como al que recibe.

9.      El amor solo desea relacionarse y fomentar el bien del ser amado. Como dijimos antes, toda expresión de la Divinidad en nuestro medio físico produce un milagro, de hecho todo el Uni­verso que nos rodea y nuestra vida misma es un hermoso milagro que Dios ha hecho para nosotros sus amados hijos. 2En el mundo físico que habitamos hemos visto esto: lo que damos lo perdemos, nos habituamos tanto a ello que hemos terminado por creerlo. Pues olvidamos nuestra relación esencial con Dios, que es filial, hemos olvidado los poderes que Él nos regaló. 3El regalo del Amor Él nos lo dio para que podamos ser felices también dándolo pues en el Reino de Dios hay más felicidad en dar que en recibir (“se os devolverá ciento por uno”).

 

10.   Cuando se obran milagros con vistas a hacer de ellos un espectáculo para atraer creyentes, es que no se ha comprendido su propósito.

10.  En el milagro no existe nada que provenga del ego. Ni vanidad ni ningún motivo utilitario. El único deseo del Amor es expresarse para bien del ser amado.

 

11.   La oración es el vehículo de los milagros. 2Es el medio de comunicación entre lo creado y el Creador. 3Por medio de la oración se recibe amor, y por medio de los milagros se expresa amor.

11.  Este concepto es sencillo de entender. 2La oración es el medio con el que nos ponemos en comunicación con nuestro Creador y 3por ésta recibimos Su Amor, el manantial del que surge nuestro amor es alimentado por Él.

 

12.   Los milagros son pensamientos. 2Los pensamientos pueden representar el nivel inferior o corporal de experiencia, o el nivel superior o espiritual de experiencia. 3Uno de ellos da lugar a lo físico, el otro crea lo espiritual.

12.  El amor irradia del corazón como una envolvente que puede hacer sentir bien a quien se acerca a este corazón, sin embargo los cambios reales que se operan en la mente han sido operados a través de la inteligencia.

Es el pensamiento inteligente y penetrante impulsado por el amor el que transforma en profundidad. La similitud la encontramos en la Creación de Dios. Fue Su profundo Amor el que Lo impulsó a crear los Cielos y la Tierra (un corazón amante necesita expre­sarse para sentirse bien), sin embargo en Su Creación operó con Su Inteligencia. Cualquiera que profundice en los misterios del Universo no duda de la Inteligencia con que todo ha sido construido. Si bien el Amor es la Substancia del Universo, su Forma ha sido dada por la Inteligencia Divina. Es el pensamiento inteligente impulsado por el amor entonces aquél que repara lo que ha sido dañado por el error.

2,3Es el pensamiento espiritual aquél que puede transformar a la materia, mientras que el pensamiento físico solamente puede desplazarla[2]. El poder transformador del pensamiento espiritual se ve por ejemplo en la creación artística.

 

13.   Los milagros son a la vez comienzos y finales, y así, alteran el orden temporal. 2Son siempre afirmaciones de renacimiento, que parecen retroceder, pero que en realidad van hacia delante. 3Cancelan el pasado en el presente, y así, liberan el futuro.

13.  El ser renace en su perfección original y es por esto que parece retroceder. 2,3Al cancelar el error ocurrido en el pasado los milagros permiten vivir la perfección en el futuro.

 

14.   Los milagros dan fe de la verdad. 2Son convincentes porque proce­den de la convicción. 3Sin convicción degeneran en magia, que es insensata, y, por lo tanto, destructiva; o más bien, el uso no creativo de la mente.

14.  2Aquél que no tiene la convicción de que en su ser radica el Poder de Dios y de que los poderes que exprese nacen de Esta Fuente apelará a la magia si es que quiere imitar los poderes que anhela; 3la magia no consiste en otra cosa que en trucos ingeniosos con los que se logra crear una ilusión (toda ilusión lleva a la desilusión como la noche sigue al día, es un gasto estéril de energía y sólo provoca sufrimiento). No hubo pues en el proceso la creación de nada nuevo, quien ha operado aquí es el intelecto, no el pensamiento espiritual. 1A veces al milagro se le llama magia blanca, entendiéndose de esta forma que el Poder proviene del Cielo.

 

15.   Todos los días deberían consagrarse a los milagros. 2El propósito del tiempo es que aprendas a usarlo en forma constructiva. 3El tiempo es, por lo tanto, un recurso de enseñanza y un medio para alcanzar un fin. 4El tiempo cesará cuando ya no sea útil para facilitar el aprendizaje.

15.  Aquel ser cuyo corazón ha hecho lugar al amor y del cual éste surge como el agua del manantial, y que ha dominado su pensamiento para que éste esté siempre concentrado en lo que es Real opera sobre quienes lo rodean como una fuente de luz, inspiración y cambio. Esta acción es el milagro propiamente dicho. 3Podemos elegir entre vivir en La Eternidad o bien eternizarnos en el tiempo según elijamos vivir en el Reino de lo Real (o sea en el Reino de Dios) o en el reino de la ilusión. 4La Eternidad no es más que un estado de nuestra conciencia. Estamos en La Eternidad como lo hemos estado siempre. 2Es la conciencia del ego la que ve el tiempo como real y cuando el ego desaparece el tiempo también lo hace.

 

16.   Los milagros son recursos de enseñanza para demostrar que dar es tan bienaventurado como recibir. 2Aumentan la fortaleza del que da y simultáneamente le dan fortaleza al que recibe.

16.  Para aquél que ama poder expresar su amor le produce siempre felicidad, esta felicidad ya es una retribución más que compensadora para quien así ha dado su amor. Sin embargo no es esto todo lo que recibirá a cambio pues el amor dado el día de hoy se nos regresará un día multiplicado por cien (“se os devolverá ciento por uno”).

2Solo con la práctica el aprendizaje cala hondo y muestra de este modo la realidad de toda esta enseñanza. Aquél que realiza un milagro crece en fe y en convicción, aquél que recibe un milagro crece en perfección.

 

17.   Los milagros trascienden el cuerpo. 2Son cambios súbitos al dominio de lo invisible, más allá del nivel corporal.  3Por eso es por lo que curan.

17.    2El amor que se brinda en un milagro proviene del Reino del Espíritu; 3y afecta al cuerpo restituyéndole la salud que se perdió por error.

 

18.   El milagro es un servicio. 2Es el máximo servicio que le puedes prestar a otro. 3Es una manera de amar al prójimo como a ti mismo, 4en la que reconoces simultáneamente tu propia valía y la de él.

18.  2Aquél que recibe un milagro restituye la Conciencia de Dios en su ser, recupera la memoria de Su Amor, y desde entonces no descansará hasta recuperarlo plenamente, tal es el impacto que en la mente dormida obra el rayo de luz que la despierta. Este instante queda grabado en su vida como el momento en que inició su retorno. 3Quien hizo el milagro lo pudo hacer pues reconocía en sí mismo al hijo de Dios en pleno uso de sus poderes 4y reconocía en su hermano al hijo de Dios aun dormido.

 

19.   Los milagros hacen que las mentes sean una en Dios. 2Se basan en la cooperación porque la Filiación es la suma de todo lo que Dios creó. 3Los milagros reflejan, por lo tanto, las leyes de la eternidad, no las del tiempo.

19.  Quien hace un milagro obra en función de hijo de Dios y opera con Sus Poderes pues Dios nada le niega a Su hijo, aquél que lo recibe recuerda por este medio a su Padre quién lo llama desde La Eternidad y anhela recuperarlo. Dios ama a todos Sus hijos por igual y no descansará hasta que regresen todos a Su Seno. 2Por eso aquél hijo de Dios que ya ha despertado no descansará hasta ver que todos sus hermanos se han salvado, por amor a su hermano y a su Padre. 3A Dios no le importa cuanto tiempo sea necesario esperar hasta que el último de Sus hijos retorne, el tiempo es Suyo pues Él vive en La Eternidad.

 

20.   Los milagros despiertan nuevamente la conciencia de que el espíritu, no el cuerpo, es el altar de la verdad. 2Este reconocimiento es lo que le confiere al milagro su poder curativo.

20.  En su viaje de ida el hijo de Dios ha olvidado donde radica su verdadera esencia. En la ilusión en la que vive él cree que es su cuerpo; sin embargo es en su espíritu donde ocurre todo lo que él es, es aquí donde él adora a la verdad, donde siente su amor, donde vive su verdadera vida. 2Es su despertar lo que da a cada nivel de su ser el lugar que le corresponde, y es esta recuperación de su equilibrio lo que trae aparejado la salud.

 

21.   Los milagros son expresiones naturales de perdón. 2Por medio de los milagros aceptas el perdón de Dios al extendérselo a otros.

21.  2El hijo de Dios en su viaje de ida dilapidó su fortuna en empresas vanas que ninguna felicidad real le trajeron. En el malestar que esto le causó se hirió a sí mismo e hirió a su her­mano y con ello a Dios pues ambos forman parte de Su Ser. 1Pese a todo ello Dios aun lo llama y quiere que regrese. En su viaje de retorno y a medida que va recuperando la conciencia de quién es él en realidad va recibiendo el perdón de Dios y con ello Sus Poderes; 2y al lograr despertar a su hermano por el uso de los mismos experimenta de nuevo Su Perdón al poder dárselo a otros.

 

22.   Los milagros se asocian con el miedo debido únicamente a la creencia de que la oscuridad tiene la capacidad de ocultar. 2Crees que lo que no puedes ver con los ojos del cuerpo no existe. 3Esta creencia te lleva a negar la visión espiritual.

22.  Si uno tiene miedo de la Luz es porque le haría verse tal cual es, 2prefiere entonces vivir en la oscuridad que le impide ver su desorden y reconocer su impotencia. 3Lo que tampoco ve con ello es que la ceguera en la que vive solo le sirve a él, pues está igualmente expuesto a la Luz Divina; desde la Realidad se lo ve tal cual es. 2Porque cegó su mirada y solo ve con su cuerpo considera que eso es la realidad; pero la visión espiritual penetra la interioridad de la persona y la conoce tal cual es. Uno debería solo tener miedo de lo que ha hecho de sí mismo, y no de la Luz que lo recuperaría y regeneraría.

 

23.    Los milagros reorganizan la percepción y colocan todos los niveles en su debida perspectiva. 2Esto cura ya que toda enfermedad es el resultado de una confusión de niveles.

23.  Así como se puede ver que en la estructura del ser físico hay una clara jerarquización de órganos y sistemas, con el Sistema Nervioso Central en el telecomando, en la estructura[3]  total del ser ocurre lo mismo: lo espiritual  (el amor y la razón) gobiernan sobre lo anímico (pensamientos, sentimientos y emociones) y todo esto a su vez dirige a la voluntad que se expresará en lo que conocemos como personalidad. Acá pusimos la voluntad en este nivel de la jerarquía pues se refiere a la voluntad de lo personal. La voluntad superior del individuo ya decidió en lo más alto poner al amor y a la razón en la cúspide de su ser.

2Si los niveles de decisión se respetan de acuerdo a lo expresado tenemos a un ser totalmente libre, con sus pensamientos iluminados por la luz de lo superior (la razón) y sus sentimientos vivificados por el verdadero amor.

La enfermedad surge cuando esto no ocurre, cuando uno no se ve a sí mismo como parte de una Estructura Espiritual[4] que dirige Dios desde lo Alto, y sí se ve como una entidad separada del resto del Universo. Aquél espacio del ser que debía llenarse con el amor se ocupará con las codicias (el deseo vehemente de algunas cosas buenas) que nunca se saciará pues lo que se desea proviene del interior, o sea que se buscará en el exterior (riquezas, satisfacciones irracionales de la sensualidad, etc.) con qué llenar el vacío interior: se dejará la vida y la salud en esta búsqueda eterna pues nada de lo que se encuentre afuera podrá calmar el anhelo que se siente.

Este anhelo es el síntoma último de salud mental que le queda, es la exigencia de su ser de que busque lo Real; pero en el reino de las ilusiones nunca lo encontrará.

Y el panorama completo que veremos será el siguiente: allí donde debía reinar la paz (que experimentamos como serenidad y equilibrio), que es el síntoma de que nuestra razón ha anclado en lo Real, reina la angustia y la inquietud; allí donde nos debíamos sentir en seguridad por ser los amados hijos de Tal Padre, sentiremos miedo; donde debía imperar el pensamiento iluminado tendremos confusión e ilusiones y finalmente donde debimos poder expresar amor solo sentiremos odio por el malestar interior que esto nos provoca.

¿Quién puede creer que la salud será la consecuencia de las vivencias del desorden?

 

24.   Los milagros te capacitan para curar a los enfermos y resucitar a los muertos porque tanto la enfermedad como la muerte son invenciones tuyas, y, por lo tanto, las puedes abolir. 2Tú mismo eres un milagro, capaz de crear a semejanza de tu Creador. 3Todo lo demás no es más que tu propia pesadilla y no existe. 4Sólo las creaciones de luz son reales.

24.  1Es tal la enajenación que tenemos respecto de nuestra realidad, que no nos damos cuenta que lo que percibimos es un guión que nosotros mismos hemos escrito, 3y que se asemeja a lo Real como una pésima y tétrica película que vemos en una húmeda y oscura sala de exhibición se asemeja al sol que brilla afuera en todo su esplendor.

1Nos imaginamos que la muerte es nuestro fin pues quisimos creer que somos nuestro cuerpo físico, y le exigimos lo insoportable pues debe brindarnos la compensación de lo que en nuestro escape de la Realidad perdimos.

4Solamente retornando la conciencia al Reino de la Luz y del Amor que como hijos de Dios nos pertenece por derecho natural veríamos que la muerte no existe y que la enfermedad es solo consecuencia del mal uso que nuestra voluntad le dio a nuestro cuerpo físico.

2Y este retorno además nos posibilitaría vencer a la muerte en la conciencia de nuestro hermano pues habríamos de esta forma recuperado nuestros poderes.

 

25.   Los milagros son parte de una cadena eslabonada de perdón que, una vez completa, es la Expiación. 2La Expiación opera todo el tiempo y en todas las dimensiones del tiempo.

25.  El sacrificio de Jesús por amor a sus hermanos – todos nosotros – inició el proceso de rescate del hijo de Dios que perdió su hogar y su camino. Dios nos creó perfectos en El Origen y en Su Mente somos tal cual Él nos creó; como lo único Real es lo que existe en Él, ésta es nuestra realidad, y aquello que debemos recuperar es la conciencia de cual es ella. Nuestra realidad es luz, amor y poderes; podemos crear como Dios, somos Sus hijos bien amados y no nos niega nada de lo Suyo, nuestro poder es absoluto en tanto proviene de Dios y depende únicamente de nuestra relación con Él – a diferencia del poder relativo que conquista el ego con sus intrigas y que es circunstancial pues depende de que cedan ante él voluntades más débiles – el poder absoluto nunca nadie podrá quitárnoslo, es Dios Quien nos lo da y solo podemos perderlo (más estrictamente “creer” que lo perdimos) cuando nos alejamos de Él.

2La expiación comenzó aun antes de la venida de Jesús, pero en fase preparatoria; empezó en el mismo instante en que el primer hijo de Dios se separó. El rescate lo opera el Espíritu Santo, que es una sumatoria pues es la suma de la voluntad libre y el pensamiento inteligente de todos los hijos que ayudan desde el Más Allá a despertar y a recuperar a todos los hijos de Dios separados, obran por amor al Padre (que no desea otra cosa que ver felices a todos sus hijos) y a su hermano.

 

 

 

De la sección Manual para el Maestro

 

(pág.98, p.5.2) (a) El hermano a quien se refiere, que nos invoca para que junto con él seamos Su Voz – la del Espíritu Santo – es aquél hijo de Dios que nos guía y aconseja después de que recuperamos parte de nuestra mente para el Amor de Dios, o sea que pasó a integrar la Mente de Cristo (pág.97, p.4) (b) Entonces pudimos comenzar a escuchar Esta Voz y desde ese momento mora en una parte de nuestro ser que es ahora sagrada, es nuestro altar, allí adoramos a Dios y amamos a nuestro hermano, y es este amor el que permitió la unión, el nexo que necesitábamos para comenzar la comunicación. Su función será la de guiarnos hasta que hayamos completado nuestro viaje de regreso.

Como dijimos, el Espíritu Santo es todo el poder de la Creación que obra para rescatar lo que se ha perdido y Jesús fue su mani­festación (pág.97, p.1) (c) en forma humana, y nos invitó en aquel entonces, como ahora, para que despertemos y ayudemos desde nuestro puesto a la tarea de rescate del resto de nuestros hermanos aun dormidos. Ésta será nuestra tarea en el viaje de retorno pues nadie retornará solo, y será en esta misma tarea que se manifestarán y reforzarán los poderes que Dios nos da. Creeremos en todo ello pues lo iremos experimentando y la nueva creencia dará lugar a una mayor experiencia, de esta forma creceremos en amor, luz y voluntad.

 

a)      Tu hermano te invoca para que seas Su Voz junto con él.

b)      El Espíritu Santo mora en la parte de tu mente que es parte de la Mente de Cristo.

c)      Jesús es la manifestación del Espíritu Santo, a Quien él invocó para que descendiese sobre la tierra después de su ascensión al Cielo, es decir, después de haberse identificado completamente con el Cristo, el Hijo de Dios tal como Él lo creó.

 

 
Sobre el tiempo

 

El tiempo es multidimensional: existe aquel que podemos medir ya que tiene su referente en el movimiento de soles y planetas, y existe el que transcurre en La Eternidad y que por ello es imposible de medir. También existe el tiempo que pasó y aquél tiempo por venir.

La Expiación está operando en este instante, en el espacio tridimensional y en el Más Allá, pues en el Reino del Espíritu también existe la separación, hay muchos hijos de Dios que habitan en zonas de penumbra y también en la oscuridad de los Infiernos, aun a ellos llega la Expiación, la invitación y el ruego de que retornen.

En el tiempo que pasó la Expiación operó como ahora, pero habrá más que eso pues el pasado será recuperado para el Reino de Dios pues se rescatará la experiencia y el resto será olvidado.

Finalmente la Expiación opera también en el tiempo por venir que de esta forma quedará ganado para el Reino de Dios, la Tierra toda será rescatada para Su Reino pues el amanecer de La Edad de Oro recién comienza ahora y la tierra será entonces la antesala del Cielo (Isaías 11-6 al 11-9).

 

26.    Los milagros representan tu liberación del miedo. 2"Expiar" significa "deshacer". 3Deshacer el miedo es un aspecto esencial del poder expiatorio de los milagros.

26.  Después que el hijo de Dios perdió su libertad quedando prisionero en el reino de las ilusiones comenzó a sentir miedo, pues su mente empezó a ver fantasmas donde antes veía seres reales, a fabricar ilusiones donde antes podía crear realidades; perse­guido por sus fantasmas y buscando su salvación en ilusiones fue de este modo profundizando su locura. El milagro del Amor lo rescata de su prisión, lo coloca de nuevo en el Reino de la Luz y del Amor, puede comenzar a ver a sus hermanos tal cual son, volver a sentir por ellos amor fraterno lo cual cura su locura y erradica el miedo de raíz pues ya no tiene razón de ser. 2Se deshacen entonces las consecuencias de la separación que en su imaginación creyó reales. 3Quien a consecuencia del rayo de luz del milagro que ilumina su mente puede percibir el amor perfecto y recordar que aun es amado por Dios como siempre lo fue y siem­pre lo será, siente Su Perdón. Lo siente de esta forma pues el alma que se sumerge en el Amor Divino se siente absuelta de todo error; sin embargo, Dios nunca lo condenó, y por esta razón no necesita perdonarlo, siempre lo ha considerado Su hijo amado que vive con Él desde el origen; empero, la sensación de recuperar el Amor Divino es tan fuerte para el alma que lo interpreta como que Dios le da Su Perdón. Esto no ha sido necesario, el Perdón no ha sido otorgado pues Dios nunca retaceó Su Amor, sea cual sea el error el Amor de Dios es incondicional; sin embargo, el hijo pródigo a sí mismo sí debe perdonarse el haberse negado – por error o ilusión de falta – a recibir Este Amor. Cuando quien reza el Padre Nuestro pide el Perdón Divino y promete perdonar como es perdonado, esta oración le pide al alma que perdone, que aprenda a perdonar, y solo el recuperar la perdida sensación de ser amado hará que se perdone a sí mismo lo que se negó por error; nunca sin embargo perdió el Amor de Dios, nunca sin embargo Dios lo condenó; y siempre, por el contrario, esperó, Paciente y Doliente por el hijo que lo abandonó. Esto ocurrió solo en ilusión, y Dios, aunque sabe que es sólo una ilusión lo que arrastra a Su hijo al exilio, y que en verdad no lo ha abandonado pues la realidad de Su hijo es Dios mismo, se duele por cada hijo que lo abandona; pues sabe que de este modo se condena a sí mismo al dolor de la separación, al vacío de su alma, a una vida de fallas y errores que sin duda cometerá al perder la luz de su razón. Es tal el miedo que en su ilusión tiene el hijo por su Padre que le atemoriza hasta la idea del retorno: “¿Me perdonará…? se pregunta en su alma… ¿si he acumulado tantas faltas podrá Él perdonarme?”. Por las dudas, y para no encontrarse con el enojo de su Padre, no vuelve, y prefiere seguir acumulando deudas y cometiendo errores que enfrentarse a tan temible situación. No puede cometer mayor error que éste pues de hecho su Padre no está enojado con él, sólo dolido por ver el dolor que Su hijo se provoca a sí mismo, y no tiene Él mayor deseo que ver a Sus hijos felices, viviendo de nuevo a Su lado. Es el poder del milagro, tan penetrante, y la sensación del amor recuperado es tan espléndida que el hijo olvida por este medio su temor… siente que su Padre no está enojado… tan solo siente Su Amor.

 

27.   Un milagro es una bendición universal de Dios a todos mis hermanos por mediación mía. 2Perdonar es el privilegio de los perdo­nados.

27.  El sacrificio que hizo Jesús por sus hermanos inició el proceso de la Expiación a nivel consciente, el ser humano cobró conciencia recién entonces del Amor Universal que Dios siente por Su Creación. El Amor de Jesús por sus semejantes dio cuenta del Perdón que Dios ofrecía a Sus hijos separados e inició con esto el rescate de la humanidad.

2Perdonados de este modo por Dios, para retornar debemos aprender a perdonarnos los unos a los otros y a nosotros mismos; todo el dolor provocado por el proceso de la separación debe perdonarse. El rencor, el odio y el desprecio de sí son fuertes lazos que mantienen al ser en las regiones inferiores de su mente. Para remontar vuelo hacia las regiones del Amor y de la Luz hay que quitar el lastre acumulado en el viaje de ida.

 

28.   Los milagros son un modo de liberarse del miedo. 2La revelación produce un estado en el que el miedo ya ha sido abolido. 3Los milagros son, por lo tanto, un medio, y la revelación, un fin.

28.  3En la revelación la mente recupera – temporalmente – su plenitud original, el estado que la mente tendrá cuando haya completado su viaje de vuelta. 2Aquél que realiza un milagro revela en la mente de su hermano el Poder del Amor y, como si se revelara un negativo, la vida pasa de los confusos claroscuros del mismo al brillante colorido de Lo Real. 1Y en la mente en la cual el miedo había anidado desaparece por fin como la neblina ante la luz del sol.

 

29.   Los milagros alaban a Dios a través de ti. 2Lo alaban al honrar a Sus creaciones, afirmando así la perfección de las mismas. 3Curan porque niegan la identificación con el cuerpo y afirman la identificación con el espíritu.

29.  Los milagros recuperan para Dios la perfección original del ser. 2Lo que Dios ha creado perfecto en Su Origen sigue siendo perfecto en su esencia; 3las consecuencias que la  separación trae al cuerpo físico son la enfermedad, la fealdad y la muerte, sus consecuencias sobre el alma son la sensación de vacío, la angustia y la falsa escala de valores; el milagro introduce en la forma la salud, la belleza y la vida y en el alma la paz, la alegría y la plenitud de lo real.

 

30.   Dado que los milagros reconocen el espíritu, ajustan los niveles de percepción y los muestran en su debido lugar. 2Esto sitúa al espíritu en el centro, desde donde puede comunicarse directa­mente.

30.  El milagro ocurre desde el espíritu del que lo realiza y afecta la conciencia espiritual del que lo recibe despertándolo a la vida de Lo Real.

Cuando quien percibe es el espíritu, ve aquello que lo rodea en forma objetiva, conoce que lo único que existe es lo perfecto, que radica en la Realidad Divina; y ve el error como lo que es: una consecuencia de la separación, que no tiene entidad real pues es sólo ausencia de esta Realidad Divina y es fácilmente subsanable.

2Cuando la que opera es la voluntad espiritual, ésta dirige la acción hacia la reparación del error. Como quien se está comunicando es el espíritu mismo, la energía transmitida es espiritual y llega a la conciencia espiritual, por consiguiente la comunicación es directa y llega sin interferencias – que surgen siempre del ego (“cuando el espíritu habla el espíritu oye”).

 

31.   Los milagros deben inspirar gratitud, no reverencia. 2Debes dar gracias a Dios por lo que realmente eres. 3Los Hijos de Dios son santos, y los milagros honran su santidad, que ellos pueden ocultar, más nunca perder.

31.  3Aquél que recibe un milagro y despierta a la conciencia de la verdadera vida, ha podido hacerlo pues solo estaba dormido; 1quien así lo ha despertado lo ha hecho como su hermano, la única diferencia entre ambos es que mientras uno dormía el otro ya no lo hacía. 2A quien ambos deben reverencia es a La Fuente Cuyo Poder ha permitido este milagro.

Quien así ha despertado sentirá gratitud por su hermano pero más aun la sentirá por Dios, por haberlo creado perfecto y luminoso y haberlo conservado en sí mientras dormía.

 

32.   Yo inspiro todos los milagros, que en realidad son intercesiones divinas. 2Interceden en favor de tu santidad y santifican tus percepciones. 3Al ubicarte más allá de las leyes físicas te ele­van a la esfera del orden celestial. 4En ese orden tú eres perfecto.

32.  Aquél que opera un milagro lo hace por inspiración Divina, inspi­rado por El Espíritu Santo, más específicamente por Jesús, quien dirige el Orden Celeste[5] de Las Virtudes que obra los milagros en la tierra: “y haréis obras aun mayores que yo” (Juan 14:12).

2Cuando ocurre un milagro es porque Jesús intercede ante nuestro Padre Celestial por la recuperación de quien lo recibe, para que éste recuerde que aun es santo (pues así es como lo ve Dios, es ésta su realidad) y recupere su santidad, a medida que vaya des­andando camino irá de más en más santificando sus percepciones.

3Es en la esfera de lo físico el habitat donde el hijo de Dios vive sus sueños, aquí se cumplen las leyes que él mismo ha creado y predomina el sálvese quien pueda; por el contrario, en la esfera celestial a la que se eleva la conciencia por medio del milagro, reina la Ley de Dios: es el Reino del Amor y de la Luz donde imperan la Verdad y la Belleza. 4Así es el hijo de Dios en su única realidad.

 

33.   Los milagros te honran porque eres digno de ser amado. 2Desvanecen las ilusiones que albergas acerca de ti mismo y perciben la luz en ti. 3De esta forma, al liberarte de tus pesadillas, expían tus errores. 4Al liberar a tu mente de la prisión de tus ilusiones te restauran la cordura.

33.  Quien recibe un milagro recibe por este medio el Amor de Dios, y puede aceptarlo pues ya tiene en él sitio para Este Amor. Es así como Dios lo creó: amoroso y digno de ser amado, solamente le hace falta redescubrirlo.

2Cuando el foco de la conciencia se traslada desde el centro del ser donde radica el espíritu hacia la periferia donde vive la forma, también se pierde la luz que ilumina la inteligencia y es por causa de esta penumbra que nacen las ilusiones.

3Las ilusiones acerca de sí mismo y de los demás son sueños de juicios donde el miedo impera, se cree en la culpa y en el cas­tigo, en la enfermedad y en la muerte; la pequeña cuota de felicidad que se recibe es por placeres egoístas que compensan – en el reino de las ilusiones claro está – tanto dolor y tristeza.

El Amor y la Luz que vienen a llenar el vacío y a librar a la mente de su oscuridad restablecen el Reino de Dios en el ser, aquél que ya ha despertado no experimenta más pesadillas, se deshacen de esta forma las consecuencias de la separación.

4Cuando el foco de la conciencia se traslada a la periferia se encarcela la misma pues las ilusiones en las que uno cree generan acciones que promueven la reacción de los demás dando lugar al nacimiento de nuevas ilusiones; solamente quien ya ha desper­tado puede evitar reaccionar en el reino de las ilusiones y generar una reacción creadora que despeje los obstáculos y libere a su hermano de la prisión en que vive.

 

34.   Los milagros le devuelven a la mente su llenura. 2Al expiar su sensación de carencia establecen perfecta protección. 3La fortaleza del espíritu no da cabida a intromisiones.

34.  Cuando el foco de la conciencia se ha trasladado a la periferia del ser, la consecuencia es que la Realidad está ausente de ésta y la sensación de vacío es el síntoma que lo indica, tanto mayor cuanto mayor sea la distancia; el milagro restituye el foco de la conciencia a su lugar original y la plenitud de Lo Real reemplaza al vacío de la separación. 2Es por una ley [6] que el vacío de lo espiritual atrae cualquier tipo de pensamientos y sentimientos negativos (los positivos son atraídos solamente por el foco espiritual); la plenitud de Lo Real es refractaria por el contrario a todo aquello que sea ne­gativo.

3Un ser que vive en la negatividad de la separación es débil, aunque se tenga por fuerte: su fortaleza radica en corazas y defensas, las primeras lo vuelven insensible y energéticamente ineficiente las segundas por razón de la energía puesta en el mero hecho de mantenerlas.

Aquél cuyo centro está en El Espíritu por el contrario es intrínsecamente fuerte, no necesita defensas pues es Dios quien lo defiende; no necesita corazas por su misma invulnerabilidad pues la positividad de lo espiritual es refractaria a los pensamientos y sentimientos negativos que provienen de lo irreal.

 

35.  Los milagros son expresiones de amor, pero puede que no siempre tengan efectos observables.

35.  Como se expresó en el primer punto, no siempre un milagro tendrá una expresión espectacular, y aunque dentro de su potencialidad el milagro incluye el resucitar a los muertos y hacer caminar al paralítico, el llenar de paz a una mente angustiada, de consuelo al que no lo tiene, brindar fe a aquél que la ha perdido y para generalizar restituir los poderes del espíritu al que se quedó sin ellos, todo ello es posible para aquél que todo lo puede como es el Amor Perfecto.

 

36.   Los milagros son expresiones del recto pensar que armonizan tus expresiones con la verdad tal como Dios la creó.

36.  La Verdad, que es la realidad como Dios la creó, existe tras el velo de ilusión que cada mente forma sobre ella; cuando a través del amor la luz tiene cabida nuevamente cae este velo y aquello que Dios creó vuelve a percibirse tal cual es.

 

37.   Un milagro es una corrección que yo introduzco en el pensamiento falso. 2Actúa como un catalizador, disolviendo la percepción errónea y reorganizándola debidamente. 3Esto te coloca bajo el principio de la Expiación, donde la percepción sana. 4Hasta que esto no ocurra no podrás conocer el Orden Divino.

37.  La conciencia es el sitio donde la mente percibe la experiencia, se experimenta aquello que surge de la interioridad del ser (pensamientos, sentimientos, emociones y deseos) y aquello que trae consigo la percepción del medio que nos rodea y que deriva del uso de los sentidos. El filtro que la mente tiene para sus diferentes percepciones internas y externas está constituido por nuestras creencias y nuestra atención, si no fuera por este fil­tro la conciencia sería bombardeada por una cantidad de información tal que la haría inoperante.

La totalidad de nuestras creencias constituye el software de la mente y de acuerdo al mismo seleccionamos aquellos datos del medio ambiente que constituirán nuestra experiencia externa.

Nuestra atención se enfocará en aquello que concuerde con lo que ya creemos si nuestra mente es rígida y estará abierta a lo nuevo cuando es flexible. Tener una mente rígida o flexible depende de varios factores y uno de los más importantes es si tenemos miedo al dolor que trae consigo todo crecimiento (por nuestras resistencias, apegos, inercias, todo lo cual debe vencerse para dar lugar a lo nuevo) nuestra mente se volverá rígida pues el miedo paraliza y acartona los delicados procesos mentales.

Las creencias las hemos formado de acuerdo a un complejo proceso en el cual la mente ha elaborado nuestra experiencia previa, la cual obtuvimos siguiendo el camino de nuestros deseos; estos deseos pudieron haber sido reales cuando surgían de nuestro ser espiritual o falsos cuando provenían de nuestro ego.

Luego nuestras creencias corresponderán a un conocimiento verdadero sobre nuestra realidad propia y circundante o a un software totalmente erróneo si nuestra experiencia la hicimos persiguiendo los deseos de nuestro egoísmo.

Las creencias erróneas originarán pensamientos falsos y percepciones incorrectas.

2El milagro, al restituir el foco de la conciencia al sitio del espíritu, hace que las creencias se corrijan y por ende los pensamientos falsos desaparezcan para dar lugar a pensamientos reales. Aquél que estuvo estancado en la separación y a quien despertó el rayo de luz del milagro verá su vida tal cual es y optará por el retorno; no importa cuanto tiempo le lleve, cuanto trabajo le cueste, él logrará regresar.

3La Expiación que inició en gran escala – en lo visible – el sacrificio de Jesús, otorga el Perdón Divino a todos los hijos separados que ven la luz nuevamente y desean regresar, liberados por Este Perdón de su culpa y su temor emprenden aligerados su viaje de retorno.

4El Orden Divino, esto es el Reino de Dios, es el lugar espiritual donde imperan la Luz y el Amor de Dios. El cumplimiento de las Leyes Divinas da origen a La Belleza, y La Verdad es La Realidad tal como Dios la creó. Solo aquellos ojos que han recuperado la capacidad de ver pueden conocer todo esto tal cual es. 

 

38.   El Espíritu Santo es el mecanismo de los milagros. 2El reconoce las creaciones de Dios así como tus ilusiones. 3Separa lo verdadero de lo falso mediante Su capacidad para percibir totalmente en vez de selectivamente.

38.     El Espíritu Santo es el Poder Real[7] de La Creación que ayuda a Dios en la recuperación de la Tierra y de todos Sus hijos sepa­rados para dar cumplimiento al deseo de Jesús: “Venga a nosotros Tu Reino”.

2El Espíritu Santo opera desde la región de la conciencia no sepa­rada (de hecho puede comenzar a operar recién cuando comienza el retorno, esto es desde que parte de la conciencia fue recuperada para Lo Real) pero es capaz de percibir la zona de la conciencia donde domina el ego, que es la de las ilusiones. 3Como puede ver Lo Real más lo irreal puede discernir lo que es verdadero de lo que es falso.

 

39.   El milagro elimina el error porque el Espíritu Santo lo identifica como falso o irreal. 2Esto es lo mismo que decir que al percibirse la luz la oscuridad desaparece automáticamente.

39.  Cuando la conciencia es iluminada por la luz del Espíritu Santo distingue con facilidad lo falso de lo verdadero. 2La oscuridad no tiene existencia propia y desaparece ante la luz.

 

40.   El milagro reconoce que todo el mundo es tu hermano así como mi hermano también. 2Es una manera de percibir la marca universal de Dios.

40.  Para El Amor y La Luz del milagro toda La Creación está unida entre sí por el amor fraterno. 2Dios ama a todos Sus hijos por igual y quiere que se salven todos ellos.

 

41.   El contenido perceptual de los milagros es la plenitud. 2De ahí que puedan corregir o redimir la errada percepción de carencia.

41.  Lo Real, o sea aquello que Dios creó es intenso, profundo y luminoso, esto es lo que perciben los ojos que recuperaron su visión por un milagro. 2Por el contrario, aquello que ven los ojos a través de la mente separada, es la ilusión de un universo obscurecido, pobre y sin matices.

 

42.   Uno de los mayores beneficios que se deriva de los milagros es su poder para liberarte de tu falso sentido de aislamiento, privación y carencia.

42.  La mente que se percibe a sí misma como separada no sabe que todo esto que se ve es ilusión. La luz del milagro viene a quitarla de su error.

 

43.   Los milagros surgen de un estado mental milagroso, o de un estado de estar listo para ellos.

43.  Sólo aquél que ya comenzó o comienza su retorno es capaz de hacer milagros. Ve la meta final y La Luz y El Amor que lo guían y acompañan harán los milagros por su intermedio durante todo su viaje de regreso.

 

44.   Los milagros son expresiones de una conciencia interna de Cristo y de haber aceptado Su Expiación.

44.  Aquella mente que hizo lugar al Amor Divino y que encontró alivio en Su Perdón, y que eligió perdonarse a sí mismo y a su hermano queda con toda su energía disponible para ponerla al servicio de Cristo.

 

45.   Un milagro nunca se pierde. 2Puede afectar a mucha gente que ni siquiera conoces, y producir cambios inimaginables en situacio­nes de las que ni siquiera eres consciente.

43.  1,2El Amor Divino es expansivo, tu hermano, que ha recibido un milagro a través tuyo, comenzará en su momento a realizarlos beneficiando de este modo a mucha más gente de la que te puedes imaginar pues el efecto es multiplicador.

 

46.   El Espíritu Santo es el medio de comunicación más elevado. 2Los milagros no entrañan ese tipo de comunicación, debido a que son medios temporales de comunicación. 3Cuando retornes a la forma original de comunicación con Dios por revelación directa, los milagros dejarán de ser necesarios.

46.  La mente que hizo lugar al Amor Divino, pudiendo de este modo alojar al Huésped enviado por Dios, que es el Espíritu Santo, escucha en forma constante La Voz de Dios a través del mismo. 2Aquél que recibe un milagro recuerda aunque sea por un instante La Luz y El Amor Divinos, éste bastará para iniciar su retorno. 3Quien ya dio alojamiento al Espíritu Santo en su mente ya no tiene necesidad de un milagro, más bien él es quien está en condiciones de realizarlos.

 

47.   El milagro es un recurso de aprendizaje que reduce la necesidad del tiempo. 2Establece un intervalo temporal fuera de lo normal que no está sujeto a las leyes usuales del tiempo. 3En ese sentido es intemporal.

47.  El hijo de Dios que se ha separado de su Padre, vive una serie interminable de laboriosas e intrincadas experiencias a través de las cuales va conociéndose a sí mismo y recuperando la conciencia de su ser real, puede andar en círculos y ha quedado de hecho atrapado en el Tiempo. El milagro hace que la conciencia recupere en forma instantánea – como un relámpago en la noche – el recuerdo de su ser real, ya no andará más en círculos sino que reemprenderá de ahora en más su camino de regreso. 2Aquél que viviría un número de vidas interminables, recibe por medio de un milagro un aceleramiento tan extraordinario de su evolución que experimenta literalmente un colapso de tiempo. 3Esto puede ocurrir así pues en el milagro operan las leyes de La Eternidad y no las del tiempo.

48.  El milagro es el único recurso que tienes a tu inmediata disposición para controlar el tiempo. 2Sólo la revelación lo trasciende al no tener absolutamente nada que ver con el tiempo.

48.  Al irrumpir en la conciencia de lo temporal La Luz y El Amor que viven en La Eternidad el tiempo desaparece; aunque sea sólo temporalmente se recupera la conciencia de Lo Eterno. 2Cuando el Espíritu Santo se instala en la conciencia, o sea que la mente conoce lo que conoce por revelación pues escucha en forma directa La Voz de Dios, esta mente, al menos la parte de ella donde opera el Espíritu Santo, vive en La Eternidad, allí ya no rigen las leyes del Tiempo.

 

49.  El milagro no distingue entre diferentes grados de percepción errónea. 2Es un recurso para sanar la percepción que es eficaz independientemente del grado o dirección del error. 3En eso radica su verdadera imparcialidad.

49.  Para el Amor Divino no importa el grado ni el tipo de separación, solamente le interesa que el hijo se haya separado de su Padre. 2Cuando parte de Sus hijos eligieron separarse, Dios ideó un instrumento de salvación cuya eficacia fuera total y creó el Espíritu Santo; Dios ha puesto todo el poder de Su Creación en la misión de rescatar a Sus hijos del error en el que cayeron.

3El hecho de que a Dios no le importe el grado ni la calidad del error, sino de que Su hijo salga del mismo, y de que además, cualquiera sea el error, el instrumento creado es infalible, hace que La Expiación pueda rescatar a todos y cada uno de Sus hijos separados.

 

50.  El milagro compara lo que tú has hecho con la creación, aceptando como cierto lo que concuerda con ella, y rechazando como falso lo que no.

50.  No todo lo que uno ha construido es incorrecto o falso, todo aquello que uno haya creado verdadero, o sea que coincida con el Pensamiento Divino, se rescata; y se desecha lo que no esté de acuerdo con este Pensamiento.

 


 

 

 

Sobre el karma

El ego piensa del karma en términos de culpa y castigo merecido; para El Cielo es toma de conciencia del error y reparación del daño producido por el mismo; para el primero es condenación y salvación para el segundo.

 

 

DEL LIBRO DE EJERCICIOS

 

Lección No 1

 

 

Nada de lo que veo en esta habitación [en esta calle, desde esta ventana, en este lugar] significa nada.

Todo lo que nos rodea es Dios hecho materia. Si pudiéramos verlo tal cual es, como existe en la eternidad, lo veríamos vibrante de vida, rodeado de una suave aura luminosa. La vemos fea, opaca y apagada pues nos desentendemos de ella, nos resulta más in­teresante y estimulante lo que vivimos en el interior de nuestra mente, el maya o ilusión que el ego fabricó en base a nuestros deseos egoístas. De hecho la vida mental personal puede ser únicamente una fantasía, una ilusión real sólo para nosotros (y lo peor de todo es que efectivamente creemos en ella) o una visión de la realidad que corresponde a la Realidad de Dios; en ese caso la veríamos áurica, luminosa, profunda y vibrante. Sólo veremos aquello que es perfecto, y de lo imperfecto sólo veremos el error en la medida que nos permita tender una mano inteligente para ayudar. Esta es pues la Visión del Espíritu Santo a través de nuestros ojos.

“Nada de lo que me rodea significa nada” quiere decir: aquello que en este momento veo significa otra cosa muy diferente de lo que vi hasta este momento, el sentido utilitario que el ego tiene de lo que existe; algo existe o no para él, en función de sus propias necesidades egoístas.

 

 

 

 

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[1] Un Curso de Milagros, publicado por la Fundación para la Paz Interior, editado por Jane C. Rizo-Patrón.

[2] Movemos nuestro cuerpo pues nuestro pensamiento ordenó al sistema nervioso voluntario un desplazamiento; la telekinesis – o sea el fenómeno de mover la materia por medio del pensamiento – ocurre en virtud de un pensamiento físico muy penetrante.

[3] Lo espiritual es de estructura fuego, lo anímico es de estructura aire (pensamientos y sentimientos) y agua (las emociones), el cuerpo físico es de estructura tierra.

[4] Las mayúsculas en esta Estructura Espiritual se deben a que no es la del ser individual sino la de la totalidad de La Creación

 

[5] Al contrario de lo que se suele creer no existe jerarquía entre los diferentes órdenes celestiales, en cambio sí existe dentro de cada orden, vimos que es Jesús quien lidera el orden celeste de Las Virtudes. El ser humano pertenece a la Misma Creación y la jerarquía esencial de La Humanidad es idéntica a la de los órdenes celestes; pero con esta diferencia: la de su separación, que afecta a las apariencias y no a la esencia. Todos los hijos de Dios tienen la misma jerarquía esencial para Dios.

 

[6] se diferencia lo positivo (real) de lo negativo (irreal).

 

[7] de Dios no separados que impulsados por El Amor ayudan a Dios desde el Más Allá en esta Tierra.