Por Susana y Estela Pereira Duarte

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Cada siglo la Vida arroja 6.000 millones de almas a las arenas de la vida en la forma de nacimientos y cada siglo ella misma se lleva también 6.000 millones de almas en la forma de muertes... en un constante reflujo entre el Tiempo y la Eternidad... los números van cambiando pero la constante del concepto es la evolución que trae aparejada este proceso.

 

        El nacimiento y la muerte... dos fenómenos aparentemente opuestos cuando los vemos desde el Universo físico, son vistos desde el Espíritu como lo mismo, transformaciones necesarias en el proceso evolutivo. Volvemos a la Tierra una y otra vez... tantas como sea necesario para completar nuestra evolución en esta fase... aquí y allá seguimos creciendo pues la Vida es la gran artista de las almas que trabajará con cada una hasta millones de años para lograrla perfecta(1).

 

        La Tierra atraviesa actualmente una etapa crítica en su evolución, que se ha llamado apocalíptica, el fin de los tiempos… Es el fin del viejo tiempo, el del egoísmo, y es la era de las revelaciones, del despertar, del nacimiento a la vida del Espíritu, cuando se caen todas las máscaras y se revela lo que hay en el fondo de cada ser humano.

   

        Dios guía a la humanidad en esta inmensa catarsis, para que muchos sepan de su egoísmo, y cambien, y para que muchos sepan de su heroísmo, y crezcan… por eso estamos viendo tanta Luz… que surge de los seres anónimos, de los que no tenían voz…

       

        Y por eso estamos viendo tanta podredumbre expuesta a la luz, que revela la inmensurable perversidad de un sistema que, como una versión moderna del monstruo mitológico, vive del dolor y de la muerte, devorándose no sólo a sus hijos sino todo lo que transforma a la existencia en algo digno de ser vivido, al condenar a más de la mitad de la humanidad a la miseria material y al resto a la miseria espiritual.

       

        Nuestros hermanos que están sufriendo son – en su inmensa mayoría – almas que se ofrecieron para este tránsito doloroso en un acto de amor y de sacrificio, y serán recompensados en un ciento por uno. Esto nos queda claro cuando accedemos a conocer las vidas crísticas de algunos de los que cayeron como mártires, Darío Santillán, Claudio (Pocho) Lepratti… quienes ofrendaron sus vidas para que éstas quedaran como estrellas en nuestros corazones, dejando el mensaje de una humanidad valiente que se entrega por los demás.

 

        Lo que está sucediendo ahora a nivel mundial estaba escrito que sucedería, y es una etapa necesaria e imprescindible para que la raza humana salga de su adolescencia y entre en la madurez. Con el tiempo llegará una fase muy bella en la evolución de la Tierra, la Edad de Oro que ya no tendrá fin. En esto coinciden profecías muy antiguas de todas las religiones. El cambio comenzará en este siglo y está predicho que en el siglo XXIV ya no habrá más guerras. La instauración de una era de paz para toda la raza humana ocurrirá a pesar de nuestras dudas y escepticismo... pero no antes de que la humanidad haya pasado por un punto muy oscuro adonde la llevará la locura de los hombres arrastrados por el ego... un proceso en el que serán probadas todas las almas...

 

        Respecto al papel de nuestro país, respecto al sentido del horror que estamos padeciendo(2), es una preparación, una ofrenda del país como un todo pues, aun cuando nos cueste creerlo, la Argentina jugará un papel principal en el cambio que ocurrirá, de faro o punta de lanza, un cambio que se irradiará desde Latinoamérica a todo el planeta.

 

  

Ciudad de La Plata, República Argentina

16 de diciembre de 2002

 

 

 

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NOTAS

 

 

 

(1)   Este concepto resulta extraño a nuestra cultura religiosa y es tomado como propio de las religiones paganas... sin embargo no siempre fue así, el dogma de una sola vida fue introducido en el cristianismo varios siglos después de la muerte de Jesús. Flaco favor le hizo a la imagen de Dios, ya que daba el regalo de la vida, por única vez, de un valor muy diferente a cada uno...  pensemos para ser breves en aquél que nace de padres malvados con muy pocas posibilidades para crear una personalidad bondadosa.

 

        La respuesta que se da a esta evidente injusticia de un Dios considerado por la religión cristiana como infinitamente bueno es que Sus designios son inescrutables... pobre respuesta, pues la razón también es uno de Sus regalos y las mentes bondadosas pero de razón exigente, detestan creer en un Dios tan arbitrario y eligen creer que Dios no existe...

 

        Quién se hizo un favor a sí misma, en cambio, fue la Iglesia, que aumentaba de esta forma su poder sobre el creyente ya que en esta única vida se decidía su salvación o su condena... eternas. Comenzaba a elegir entre el Poder del Amor y el amor al poder, optando por el segundo. Este cuestionamiento le compete a todas las iglesias cristianas.

 

        La Biblia, inspirada en gran parte por Dios, como obra también humana contiene errores e incluso manipulaciones. Fue en el siglo IV, cuando el emperador Constantino adopta al Cristianismo como la religión oficial del Imperio Romano, cuando se depuran las Escrituras de las ideas que no fueran funcionales al poder y se seleccionan los textos que se aceptarían como fundamento de la religión oficial (la censura ya existía entonces).

 

        Sin embargo aun pueden encontrarse referencias a vidas anteriores si se sabe buscar (*):

 

        «Estudiemos en los Evangelios algunas cuestiones propuestas por Jesús o sus discípulos, y los comentarios o respuestas dados. Un día Jesús preguntó a sus discípulos (a): "¿Quién dicen que soy?"  ¿Qué significa esta pregunta? ¿Conocen de alguien que pregunte: "¿Quién dicen que soy?"  Uno sabe perfectamente quien es, y por lo tanto no le interesa lo que dicen los demás. Sólo se hace esta pregunta si se cree en la reencarnación. Y observen la respuesta de los discípulos: "Algunos dicen que eres Elías, otros que Jeremías o alguno de los profetas". ¿Cómo puede decirse de alguien que es éste o aquél mucho tiempo después de que haya muerto si no se sobreentiende la idea de la reencarnación?

        En otra ocasión Jesús y sus discípulos encontraron a un ciego de nacimiento (b). Los discípulos preguntaron: "Rabí, ¿quién pecó, él o sus padres para que haya nacido ciego?". Aquí comprobamos lo mismo. Estas preguntas son absurdas si no se cree en la reencarnación. ¿Cuándo habría podido pecar este hombre? ¿En el vientre de su madre? (...) O se trata de una cuestión estúpida o se sobreentiende la creencia en una vida anterior.»  

 

 

   (a) Mt 16:13-14, Mr 8:27,28, Lu 9:18,19         (b) Juan 9:2   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

(*) de La reencarnación, de Omraam Mikhaël Aïvanhov, Ed. Prosveta, 1984

                 (volver al texto principal)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(2) Porque si no nos falta la comida material, nos falta el alimento espiritual, que permite la alegría y el sentir que es bueno estar vivo…