¿Qué le pasa a la Argentina?

 

 

        

Susana y Estela Pereira Duarte

 

24 de febrero de 2002

 

 

 

 

 

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PROLOGO

 

¿Qué le pasa a la Argentina? es un trabajo de varios meses, que escribimos con angustia y con la sensación de que Argentina camina sobre una cuerda tendida sobre un abismo, que manos negras tratan de cortar la cuerda y que hay buitres preparados para lanzarse sobre los despojos. Estamos en una encrucijada de nuestra historia, de la que saldremos como un país nuevo, más justo, solidario, o terminaremos de definirnos como una colonia. Nuestra fe, nuestra esperanza, nuestra convicción, es que con la ayuda de Dios y el trabajo de todos los argentinos de buena voluntad podremos lograr la primera opción.

        No pertenecemos a ninguna religión, o mejor dicho pertenecemos a todas las religiones verdaderas, a cualquier religión que no pretenda tener la propiedad exclusiva de Dios, que es de todos. Tampoco a ningún partido político, pues creemos que la unión que necesitamos para vencer a quienes sí están unidos por su ambición y su egoísmo, vendrá más allá de las ideologías, y sobre la base de la no violen­cia, de la honestidad, y de la solidaridad.

        El trabajo consta de dos capítulos, que tratan de las causas externas e internas de lo que se ha llamado la catástrofe argentina. El texto principal lo terminamos a fines de enero y establecíamos allí algunas deducciones, basadas en nuestra intuición. Lo difundimos entonces entre algunas per­sonas, familiares, amigos y conocidos y quienes lo pidieron, y gracias a sus comentarios buscamos y encontramos después muchas pruebas de que lo que habíamos supuesto era verdad, a partir de las cuales escribimos varios apéndices. El cuerpo principal, salvo las referencias a los apéndices y alguno que otro agregado, casi no varió.

        Este trabajo se difunde por Internet y por cualquier medio conveniente de difusión, puede reproducirse todo o en parte, no tiene derechos de autor pues nuestro único deseo es la propagación de las ideas que contiene, que sean conocidas y discutidas por la mayor cantidad de personas posibles.


 

 

 

CAPÍTULO 1

-       LAS CAUSAS EXTERNAS

El Poder detrás del trono…

-       LAS CAUSAS REALES DE LA DEUDA EXTERNA       

El Colonialismo Económico…

-       LA CATÁSTROFE ARGENTINA

¿Un error del FMI?…

-       EL ÚLTIMO ESCALÓN ANTES DEL ABISMO       

¿Qué hay detrás de la dolarización?…

 

CAPÍTULO 2

-       LA RESPONSABILIDAD INTERNA

La toma de conciencia…

-       LA PRENSA ORAL Y ESCRITA

 El papel de los Medios de Incomunicación…

-       NO TODO ESTA PERDIDO

Separando la paja del trigo…

-       ¿Y AHORA QUÉ?

 Si quieres cambiar al mundo cámbiate a ti mismo…

-       EL RENACIMIENTO DE UNA NACION

     La hora más oscura de la noche

      precede al amanecer…

 

APÉNDICES

-       APÉNDICE 1

    ¡Money… money… money…!

¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

-       APÉNDICE 2

     Nosotras tampoco creíamos en las brujas…

¡hasta que aterrizamos en medio de un aquelarre!

-       APÉNDICE 3

El horror de la “Operación Cóndor”…

-       APÉNDICE 4

De tal palo tal astilla…

¿Un negocio familiar?

-       APÉNDICE 5

    Jesús entró en el Templo de Dios y […]

derribó las mesas de los que cambiaban monedas.

-       APÉNDICE 6

De las memorias de un Premio Nobel de la Paz…

-       APÉNDICE 7

La cara oculta de la Globalización…

 


 

CAPÍTULO 1

– Las causas externas –

El Poder detrás del Trono…

 

Meyer Amschel[1] – fundador de la dinastía Rothschild (siglo XVIII) – decía: «dadme el poder so­bre la moneda de una Nación y poco me interesa quienes la gobiernan».

 

   Por muchas razones, Argentina pudo llegar a ser un país líder en Latinoamérica, que hubiera podido nuclear a los demás países de América del Sur para oponernos a quienes desde el Norte quisieron sacar siempre el máximo provecho de lo que ahora constituye un conjunto de paisitos endeudados. Todos sa­bemos que sin la intervención extranjera hubiéramos podido lle­gar a ser una gran Nación Latinoamericana, una confederación de países con la fuerza necesaria, que viene de la unión, para oponernos con éxito a las ambiciones de los países depredado­res.

        Según cifras de la ONU[2], en 1991 la distribución de la riqueza mundial era así:

 

 

En 1991 el 85% del Producto Bruto mundial era usufructuado por el 20% más rico del planeta[3].

Desconocemos su nivel económico pero descontamos que usted (como nosotras) cae dentro del segundo 20%, que usufructúa el 11% de la riqueza del mundo. Y vemos que el 60% de la gente debe «conformarse» con el 4%… Esas eran cifras de hace 10 años y la tendencia es que la concentración de la riqueza, en lugar de disminuir como claman todas las personas lúcidas y sensi­bles, crece[4].

        Esta distribución desigual de la riqueza es la principal productora de desocupación pues el 20% más favorecido despilfa­rra la riqueza que le sobra, y de contaminación, ya que de las cifras se deduce que alrededor del 80% de los recursos mundia­les se malgastan en bienes suntuarios o, lo que es peor aun, en materiales bélicos. Y también la sobrepoblación mundial tiene esta causa ya que al aumentar el nivel de vida se reduce natu­ralmente la tasa de natalidad, como lo revelan las cifras de crecimiento poblacional de los países más desarrollados.

        A pesar de la enorme miseria en la que la mayor parte de la gente vive (sobrevive) usted, nosotras, duplicaríamos nues­tro bienestar material si todos – absolutamente todos – tuvié­ra­mos acceso a la riqueza del mundo igualitariamente repartida… eso en cuanto a lo material porque el bienestar espiritual se centuplicaría al eliminar la angustia (consciente o incons­ciente) que produce la injusticia que impera en el mundo… ¿Es una utopía?… No lo creemos, llegar a ello sería posible si to­dos – las víctimas – supiéramos la causa… No es posible curar a un enfermo de cáncer con aspirinas así como no es posible mejo­rar el mundo sin un adecuado diagnóstico de las causas del de­sastre mundial.

        Es evidente que cuando la mayoría pierde, algunos pocos ganan lo que ésta perdió… ¿Queda acaso alguna duda de que este proceso de agravamiento de la desigualdad no es el resultado del libre juego de la oferta y la demanda sino del designio del Poder Económico que domina al mundo? Nos resultó muy esclarece­dora una hipótesis desarrollada en un documental[5] sobre la Re­serva Federal respecto a que grandes catástrofes mundiales no fueron casuales sino provocadas ex-profeso por el Poder Econó­mico para apoderarse de la riqueza de la gente. La Gran Depre­sión del 30 es un ejemplo de ello: previamente a la Depresión hubo una gran liquidez con la que se favoreció el enorme auge de los negocios bursátiles, cuando casi todos jugaban en la bolsa de valores llegando hasta hipotecar o vender sus propie­dades para tener más dinero para especular. La fluidez de los negocios en EEUU estaba estimulada por abundantes divisas pro­vistas por la Reserva Federal que es (según denuncia este mismo documental) una sociedad de poderosos bancos privados y no, como uno supondría, un organismo estatal dependiente del go­bierno[6]. Durante los 16 meses previos a la Depresión, la Re­serva Federal incrementó la circulación de dinero un 62% y  en el momento adecuado cortó el suministro de dinero, cundió el pánico y los ahorristas acudieron masivamente a cambiar el pa­pel moneda por oro (algo que estaba garantizado por el Estado), lo que produjo un crack financiero,  los valores cayeron en pi­cada y la gente que había invertido su patrimonio lo perdió todo…. salvo quienes estaban al tanto de la maniobra porque no todos perdieron, como un ejemplo, Kennedy (el padre de John F.[7]) pasó de un patrimonio de 4 millones en 1929 a 100 millo­nes 4 años después.

        Esta hipótesis de que la Gran Depresión fue provocada por una maniobra del Poder Económico (la banca Morgan, los Rockefe­ller, etc.) fue corroborada en un editorial de Julio Nudler en Página 12 (24/11/2001) en el que cita un artículo (de octu­bre/2001) de los economistas Barry Eichengreen y Peter Temin; éstos destacan el increíble hecho de que la Depresión involucró a tantos países simultáneamente porque todos ellos ejecutaron políticas deflacionarias al mismo tiempo aferrándose al patrón oro. Se supone que la Reserva Federal está al servicio del pue­blo de EEUU, pero es evidente que esto no es así y que existió una acción de un Poder Económico supranacional que controlaba (y controla) la banca privada de prácticamente todos los países occidentales. Estos no son sólo delirios de analistas tercer­mundistas… Milton Friedman, Premio Nobel de Economía, afirmó que la Reserva Federal causó la Gran Depresión al reducir in­tencionalmente la circulación de dinero[8]. Estos hechos no se conocen masivamente porque la posibilidad de que estas políti­cas expoliadoras tengan éxito se basan en mantener a las vícti­mas en la ignorancia.

Se menciona en el documental ya citado a un poderoso club privado, el «Bilderberg»[9]. Este grupo tiene tentáculos en to­dos los países del mundo que puedan, por algún motivo, atraer la codicia de sus miembros[10]. Y el dinero es empleado por ellos (y tienen mucho, pues ellos mismos lo fabrican) para promover al poder político a sus propios miembros, para corromper a miem­bros del poder político de los diferentes países y de este modo poner a las democracias (y otras formas de gobierno) de rodi­llas y a su servicio, y para destruir o paralizar a todos aque­llos que no se dejaron corromper. Esta política expoliadora so­bre los países del Tercer mundo comenzó como plan formal para América del Sur cuando EEUU pierde la guerra con Vietnam y en­tonces vuelve sus ojos hacia nosotros. Henry Kissinger (¡Premio Nobel de la Paz!) quien pertenece al grupo de poder que mencio­namos más arriba, fue el ideólogo de la estrategia. Esto último ha sido corroborado al demostrarse la participación de los EEUU en el golpe militar de Pinochet que culminó con el asesinato (no cabe otra calificación para el suicidio que siguió a su de­rrocamiento) en 1973 de Salvador Allende a partir de documenta­ción del Dpto. de Estado de EEUU respecto a la Operación Cóndor que salió a la luz en 1998[11].

Un ejemplo de cómo operan con el poder político se ve en la promoción de Bill Clinton para presidente, a quien seleccio­naron – como puede elegirse a un potrillo prometedor – cuando era un oscuro gobernador de estado y a quién atrajeron enton­ces hacia ellos. El mismo Clinton admitió esta dependencia en un discurso de septiembre del 98 en el que se refirió a sí mismo como «un presidente virtual» y es probablemente esta franqueza la que le cuesta la su­cesión al partido demócrata pues estos personajes apuestan en todos los casilleros[12].

        Domingo Felipe Cavallo – que ha resultado tan funcional a estos intereses – pertenece a este selecto club (ver Apéndice 7), lo cual explica sus muy frecuentes viajes al norte, poco im­porta el que sea como integrante de la élite o sólo como un lacayo. En última instancia todos ellos son sirvientes de la codicia, la que como amo todopoderoso los induce a las mayores vile­zas para servirla. Sus crímenes no conocen ningún límite salvo los que les impone la hipocresía pues, al contrario de la mafia organizada que acepta su papel marginal y opositor al or­den ins­tituido, ellos asumen para sí mismos el papel de recto­res de este orden, al cual pervierten en todas las formas posi­bles en tanto que se disfrazan de mil maneras. En sus discursos prevalece la retórica por sobre la verdad, y las palabras demo­cracia, libertad, justicia – que no se les caen de la boca – pierden su contenido y son cáscaras vacías solo útiles para ma­nipular mentes inge­nuas. Sólo tenemos que escucharlo en la ac­tualidad a G.W.Bush, quien como presidente de USA es responsa­ble en gran medida de la corrupción de la clase política de nuestro país[13], en sus discursos admonitorios con los que nos instruye cómo – para merecer nuevamente la «ayuda» del FMI y salvar a nuestro país – debemos establecer un modelo económico «susten­table y creíble» profundizando las reformas encaradas durante la década pasada, volviendo al redil (léase ALCA) y ol­vidarnos de las veleidades de pertenecer al MERCOSUR[14].

Un dato más de este documental nos esclarece respecto a  que «la guerra es un buen negocio» no es una frase hecha sino una enorme verdad pero, nuevamente, lo que es un buen negocio para algunos es un desastre para muchos. El Poder Económico provoca las guerras –creando o azuzando rivalidades ya exis­ten­tes – porque los bancos más poderosos del mundo se enrique­cen prestando dinero a ambos bandos en conflicto y recuperando lar­gamente lo pres­tado con intereses usurarios[15]. Los países lati­noamericanos no intervinimos en guerras generalizadas pero tu­vimos en cambio dictaduras militares que cumplieron el mismo rol.

 

Las causas reales de la Deuda Externa

…el Colonialismo Económico…

 

Es demasiada la coincidencia de que, una tras otra, hayan caído las democracias sudamericanas por la misma época, siendo reemplazadas por dictaduras. Fue cuando los petrodólares empe­zaron a inundar las arcas de los bancos y financieras de los países del Primer mundo y, en forma simultánea, empezaron a en­deudarse los países latinoamericanos oprimidos por estas dicta­duras. Sí, efectivamente – aunque usted no lo crea – existía en­tonces una fuerte promoción del crédito. Para poder entender esto hay que sumar tres factores que, dejando para el final el más importante, son:

1)      En la década del 70 había una superabundancia de liquidez que amenazaba la estabilidad de los mercados y que había que ubicar de algún modo en algún lado.

2)      Para entender el segundo factor hay que analizarlo a través del ejemplo que da la operación del megacanje: Cavallo se habrá embolsado algunos millones de dólares (la cifra que trascendió – pues obviamente se trata de una coimisión – fue de 15 millones) con lo que demostró una vez más adonde está su verdadera lealtad, una vez que se dio cuenta de que su carrera hacia la presidencia no prosperaba. Los bancos ges­tores del megacanje (de David Mulford, amigo de Cavallo) se embolsaron algunas decenas de millones en concepto de comi­sión (la cifra, esta vez oficial, es de 150 millones de $US), y la deuda se incrementa en varias decenas de miles de millones (55 mil millones) en el plazo de 20 o 30 años. Que la deuda de los países del Tercer mundo es un excelente negocio para los prestamistas y gestores de los prestamos queda revelado en un artículo de Ana Baron, «Washington, las culpas de Pilatos» (Clarín, 13/01/2002) de donde ex­traemos un sorprendente ejercicio de autocrítica hecho por Walter Molano, economista de BCP Securities, de Greenwich, Connecticut, quien explica: «Argentina se convirtió en el alumno estrella de Washington y en el mejor cliente de Wall Street. Era la gallina de los huevos de oro. El país emitió una enorme cantidad de bonos, lo que generó comisiones exorbitantes para todo el mundo. Entonces, ¿quién iba a atreverse a matar a la gallina de los huevos de oro? En vez de hacer lo que era positivo para la Argentina hicimos lo que era positivo para nosotros y de esa manera empujamos al abismo, con toda crueldad, a 38 millones de personas.»[16]

3)      No ha existido en las últimas décadas, después de los movi­mientos de liberación que terminaron con los colonialismos basados en el poder militar, una evolución moral percepti­ble en la raza humana, y la forma en la que los países co­lonialistas logran ahora dominar es a través de la depen­dencia económica.

Un organismo crediticio se asegura de verificar la solven­cia del futuro deudor, tanto si el préstamo se hace a un parti­cular como a un gobierno, y además que los fondos pedidos ten­gan fines productivos. Esta es la forma normal de asegurarse el retorno del dinero. Si no hubiese existido una intencionalidad de crear una dependencia a través de un fuerte endeudamiento… ¿por qué razón los organismos de crédito internacionales otor­garían préstamos a éstas republiquetas gobernadas por gobiernos de facto a sabiendas de que serían empleadas casi exclusiva­mente en armamentos? Pues la deuda externa del Tercer mundo crece en forma desmesurada hasta volverse imparable e impagable cuando estos pueblos están sometidos a dictaduras de gobiernos militares.

Nada más hipócrita en el lenguaje de la política interna­cional que llamar a nuestros países «países emergentes», pues no existe ninguna voluntad de parte de los líderes de los países del Primer mundo de que nuestras economías crezcan hasta igualarlos… Cuando la deuda es ya tan enorme que se retroalimenta sola las dictaduras dejan de ser funcionales y se respaldan las «demo­cracias»… ya no hay interés en seguir prestando o se presta para pagar los servicios de la deuda o crear reservas ficticias para sostener a gobiernos que apoyen las políticas neoliberales que multiplican hasta el infinito los mecanismos de vaciamiento de nuestros países. Ahora hay que lograr las transformaciones sociales que aseguren que estos pueblos vivan sumergidos, para que en el mundo exista una clara diferenciación entre pueblos «libres» (ellos) y pueblos «esclavos», que les aseguren a ellos tierras en reserva y yacimientos de petróleo y minerales aun sin explotar y mano de obra barata para hacer funcionar sus in­dustrias que diseminan ahora en el Tercer mundo, al que pueden ensuciar sin escrúpulos ni trabas de ninguna especie.

 

La catástrofe argentina

…¿Un error del FMI?…

 

La pregunta que acosa a toda mente sana y racional en nuestro país es: «¿Por qué?». Porque hay hechos que no pueden explicarse sólo a partir de la innegable verdad de que eran de­lincuentes quienes nos gobernaron durante la última década… ¿Porqué abrir las fronteras indiscriminadamente y traer artícu­los importados a precio de dumping que se sabía que destruirían nuestra industria?… ¿Porqué ahogar la producción con tasas de interés altísimas?… ¿Acaso es posible que ignoraran el hecho de que el ajuste (la receta del FMI, aplicada a ciegas y a rajata­bla) traería más recesión y que ésta haría aun más difícil el pago de los intereses de la deuda?… Una deuda puesta como prio­ridad uno, antes que la educación, antes que la salud, antes que devolver a nuestros ancianos sus ahorros de toda la vida que alguna vez soñaron que les regresarían en forma de jubila­ciones dignas…

Pues bien, la respuesta es tan simple, tan evidente, tan deslumbradora que es difícil de ver: LO ÚLTIMO QUE QUIEREN ES QUE PAGUEMOS LA DEUDA. El hecho de que quienes controlan los hilos del poder estén actuando exactamente al revés de como ac­tuaría cualquier prestamista sensato que quisiera recuperar lo prestado (ya devuelto por otra parte varias veces a través de intereses usurarios) no es fruto de su codicia y estupidez como en una primera lectura se deduciría, es la estrategia de una gran inteligencia que busca quedarse con todo. Para un país que gasta 300 mil millones de dólares al año sólo en gastos de defensa – una cifra que duplica el monto total de nuestra deuda – algunas decenas de miles de millones de dólares son un premio chico, y ellos quieren el Gordo, la torta, no una porción, pre­tenden quedarse con el país, y esa es la raíz de la deuda ex­terna[17].

        Joseph Stiglitz, Premio Nobel[18] de Economía de 2001, analiza las causas del colapso argentino diciendo que los expertos es­tán de acuerdo en que éste es sólo el último de una serie de salvamentos encabezados por el FMI que despilfarraron miles de millones de dólares y no lograron salvar a las economías que pretendían ayudar[19]. Y, más adelante en el mismo artículo, Sti­glitz afirma que las cifras del FMI eran ficticias y que cual­quier economista podría haber predicho que las políticas de ajuste del gasto incitan a la recesión.

El FMI, una institución considerada una filial del Tesoro Americano, no hizo más que repetir en la Argentina una receta que acababa de «fracasar» pocos años antes en Asia Oriental… ¿Acaso cabe suponer que el FMI no aprende de sus errores y que se equivocó nuevamente?… Muy por el contrario, aquí, como en muchas otras partes del mundo, el FMI llevó a cabo un plan[20], cuidadosamente diseñado y perfectamente ejecutado con el objeto de convertirnos en lo que ahora somos – una democracia virtual y una colonia real – porque gane el partido que gane seguiremos sometidos a los dictados del Poder Económico.

 

El último escalón antes del abismo

…¿Qué hay detrás de la dolarización?…

 

Menem, que no puede ocultar bajo sus trajes de seda su mi­seria espiritual, su codicia bestial, su falta absoluta de va­lores morales, luego de entregarnos atados de pies y manos al Poder Económico, quiere ahora avanzar un paso más en la depen­dencia argentina promoviendo la dolarización. En la visita que Cecilia Bolocco realizó a Bush padre a mediados del año 2001, éste le expresó su deseo personal de una tercera presidencia en el 2003 de Carlos Menem. No es de extrañar este deseo de los líderes del Norte de regresar a la época menemista, ya que la forma que le dio Menem al gobierno de nuestro país (el grotesco espectáculo de una república bananera[21]) es la ideal para ellos porque los justifica en su fuero íntimo y les impide verse tal cual son: depredadores del resto de los países del mundo, al menos de los que, como nosotros, aun tienen dificultades para tener un régimen democrático estable, fuerte y con suficientes anticuerpos para defenderse de las ambiciones de otros países.

La dolarización es el epílogo de este modelo económico que ha llevado al país hasta donde nos encontramos. Así como Cava­llo pudo dominar a la hiperinflación precisamente porque fueron sus amigos quienes la crearon[22] para que éste pudiera llevar a cabo el plan diseñado por el Poder Económico para nuestro país, así la llegada de Menem nuevamente al poder disminuirá el "riesgo país", cuando quienes lo dibujan hayan conseguido poner una vez más a su sirviente a cargo de la economía nacional.

La estrategia es crear condiciones desesperantes para emerger como los salvadores… como los gobernadores[23]…  No nos engañemos con las versiones de que el gobierno de USA no quiere que dolaricemos, es parte de su estrategia que seamos «noso­tros» o mejor dicho sus servidores locales quienes la pidan, y ellos la otorgarán graciosamente «a pesar suyo» para «salvar­nos»…

Para comprender lo que significa la dolarización veamos lo que escribió Thomas Jefferson hace unos 200 años: «Si algún día los norteamericanos permiten que los bancos controlen la emi­sión de su moneda, los bancos y las corporaciones que crecerán alrededor de ellos los privarán de todas sus propiedades, hasta que un día sus hijos se despertarán sin casas en el continente que ocuparon sus padres». Solo tenemos que cambiar norteameri­canos por argentinos y bancos por EEUU para ver el cuadro com­pleto…

Y a quienes ilusamente supongan que la dolarización orde­nará nuestra economía porque seremos aliados del país más pode­roso del mundo, una estrella más en su bandera[24] que ni lo sue­ñen, el usamericano promedio (y sobre todo su clase dirigente) es básicamente racista y los latinoamericanos estamos en el úl­timo peldaño en su escala. Somos para ellos el patio de atrás, y cuando nos hayamos convertido en lo que ellos quieren podrán tirar aquí su basura (común y nuclear) y, a lo sumo, seremos un asteroide cautivo sujeto a los vaivenes de su política, un país administrado por «gobernantes» que obedecerán instrucciones so­bre cómo expoliar más a nuestro pueblo, cómo embrutecernos más, para que ya no tengamos capacidad ni posibilidades de reaccio­nar, y que jamás, jamás, los libres del mundo vuelvan a oír el grito sagrado.

Actualmente, como la dolarización es impensable como me­dida inmediata por el fuerte repudio que originaría en la mayor parte de los ciudadanos, el estado de asamblea permanente en que nos encontramos y el descrédito absoluto en el que han caído Menem y todos sus acólitos, la estrategia pasa por pro­fundizar la dependencia promoviendo una medida aparentemente opuesta, la libre flotación del tipo de cambio[25]. Esta nos obli­gará a seguir endeudándonos para conseguir los dólares ne­cesarios para vender en el mercado libre en la cantidad necesa­ria para que el dólar no se dispare (y evitar la depreciación de nuestro peso). Esto es así porque luego de años y años de un trabajo psicológico muy bien hecho han logrado que pensemos como les conviene, que el peso no vale nada (esto es una deci­sión mental del conjunto de los ciudadanos de una nación). Lo que pretenden es que salgamos desesperadamente a comprar dóla­res, a cualquier precio. Es lo que busca el FMI pues esto desencadenará la hiperinflación y la alternativa (según ellos), luego de la muerte de la convertibilidad, es la dolarización. Parece increíble que después del evidente fracaso de sus ins­trucciones aun pretenden (y logran) que sigamos dependiendo de sus directivas para ordenar (desordenar mejor dicho) nuestra economía.

Nuestro país fue sentenciado por el Poder Económico a un destino de dependencia, y el genocidio es una de las herramien­tas preferenciales… ¿Hay estadísticas acaso del número de sui­cidios provocados por la desesperación?… ¿de niños que hubieran podido vivir y murieron de hambre?… ¿de ancianos a los que les llegó su hora antes de tiempo porque por su edad ni para mano de obra esclava vale la pena conservarlos?… y son los que tuvieron la suerte de escapar de este infierno en que han convertido nuestro país y pasar realmente a un mundo mejor… A quien pueda parecerle demasiado perverso, demasiado siniestro lo que aquí proponemos sólo tiene que mirar el estado del mundo para comprender que quienes tienen el poder en los países líde­res están enfermos, locos de ambición de poder, ciegos a la ca­tástrofe ecológica, ciegos a la catástrofe humana, son títeres movidos por quien instila todo el mal desde que el mundo es mundo.

Obviamente jamás tendremos un video que nos demuestre, cá­mara oculta mediante, que lo que afirmamos es verdad… nunca ac­cederemos a los papeles secretos de Kissinger[26] en los que quedó sellado nuestro destino de dependencia, y probablemente ni existan pues de estos designios no se dejan huellas… Pero como no precisamos un documento con sellos y firmas que nos de­muestre que el sol sale por el horizonte todas las mañanas, tampoco lo necesitamos para saber – intuición mediante – que en algún momento, hace décadas, y en algún punto del planeta (al Norte) alguien le bajó el pulgar a nuestro país cuando se deci­dió que una Argentina industrializada e independiente era dema­siado peligrosa para los objetivos del poder dominante.

El resto, el descrédito de la clase gobernante por la co­rrupción generalizada de los estamentos del poder vernáculo, los capitales que huyen como ratas y los argentinos que se van de un país que no les ofrece ningún futuro es historia re­ciente, pero no son la causa de nuestro estado actual sino sólo una consecuencia…

 

 


 

CAPÍTULO 2

– La responsabilidad interna –

 

 

La toma de conciencia…

 

SÓCRATES: «¡Ah, mi querido Alcibíades! ¡Triste estado el tuyo! Tanto, que no me atrevo a calificarle como se merece. No obstante, y puesto que estamos solos, preciso es hablar claro. Anidas, mi pobre amigo, con la peor de las ignorancias. Nuestro razonamiento te lo prueba. Mejor dicho, tú mismo. Y a causa de ello te lanzas a la política antes de haberte instruido convenientemente. Por supuesto, este mal no te es exclusivo. Es común a la ma­yor parte de los que se ocupan de nuestros asuntos, a excepción de algunos, como tal vez Pericles, tu tutor.»

 

(PLATÓN, fragmento de «Alcibíades o de la naturaleza humana»

 Grandes Pensadores, Platón Diálogos, pág.163, edit. El Ateneo)

 

No se trata de encontrar chivos expiatorios sólo en el ex­terior pues la acción depredatoria de las potencias mundia­les sobre los países más pobres no podría producirse de no encontrar apoyo en la dirigencia nativa. Estas dirigencias son las modernas aristocracias, quienes no conformes con vi­vir principescamente del erario público agobiando al pueblo con impuestos abusivos, agradecen a la sociedad que los sus­tenta actuando de entregadores al cambiar el oro y las pie­dras preciosas de las riquezas nacionales por espejitos y cuentas de colores, las migajas que caen de la mesa de los poderosos y con las que ensucian sus bolsillos. Tan enorme es la ignorancia que revela su accionar y tan ruinosos los nego­ciados que, tanto en nuestro país como en otros del Tercer mundo, han conducido a la enajenación del patrimonio nacional en manos extranjeras.

Recordemos por ejemplo a Martínez de Hoz[27] quien, como mi­nis­tro de economía de Videla[28], decretó que el país debía ba­sar su economía en la agro-exportación… y olvidarse de ser un país industrial… «a lo sumo caramelos», sentenció en aquel entonces… Obviamente semejante ceguera no fue producto de su incapacidad sino de su capacidad, puesta al servicio de in­tereses que no eran argentinos… luego vinieron otros entrega­dores con el Proceso… después Menem… para citar sólo a los más nefastos… siendo el instrumento de colonización el endeu­damiento económico.

Ninguna conspiración del Poder Económico hubiera podido llevarse a cabo sin la complicidad consciente o inconsciente (vendepatrias o idiotas útiles) de nuestra clase gobernante, quienes cuando acceden a un cargo público los ataca el sín­drome hipertímico, locura por la cual la persona manifiesta un permanente buen humor y optimismo sean cuales sean las circunstancias en las que se encuentre el país – otro síntoma de esta locura es la ausencia total de remordimientos[29] por las consecuencias que la propia conducta tiene en las vidas de los ciudadanos, a quienes suelen llamar «la gente» y no nuestro pueblo, para eludir cualquier responsabilidad con­traída con los padres de la Patria, los verdaderos, aquellos que soñaron una Argentina grande y empeñaron sus vidas y sus fortunas para forjarla, Moreno, Belgrano, San Martín, y tan­tos otros…

Esta locura, el síndrome hipertímico, se contrae al co­menzar a percibir los altísimos sueldos (sueldos de bolsillo más sinnúmero de prebendas) que cobran desde el día en que acceden al cargo hasta que mueren, pues también se las arre­glaron para diferenciarse de la «gente común» al crear un ré­gimen previsional excepcional para la clase dirigente (que saquea las ya exhaustas cajas del ANSES – ¿o acaso existe al­guna AFJP que se haga cargo de estas injustas jubilaciones?). Esta democracia, como quieren hacernos creer que disfrutamos, apesta a aristocracia nativa, servil a los poderes extranje­ros. Toda esta suerte de privilegios de los que goza la clase política, que se hacen en muchos casos extensivos a familia­res que en gran cantidad son acomodados alrededor del titular del cargo (porque no se exige ningún tipo de currículum ni de capacidad para ocupar los cargos políticos) hace que la polí­tica sea atractiva sobre todo para los ambiciosos de toda clase. Si esta actividad tuviera una austeridad sería una forma de asegurarse de que fueran únicamente los idealistas y los capaces los que se sintieran atraídos por ella.

Se utiliza el argumento (para justificar los desproporcionados sueldos que la clase política se autoasigna, porque de todos los ciudadanos son prácticamente los únicos que tie­nen ese poder de decisión), que eso garantizará que no serán tentados a dejarse corromper. Falso (y las evidencias están a la vista)… es como intentar apagar un incendio con un litro de nafta: si alguien precisa un sueldo desproporcionado a las posibilidades de su país para no dejarse corromper ya es un corrupto, sólo le falta la oportunidad. El hombre probo, ín­tegro, honesto, lo es sean cuales sean las circunstancias, y ese es el tipo de dirigentes que la patria necesita, no los que son honestos porque la caja fuerte está cerrada pero ma­notearían si estuviera abierta. La impunidad con la que se han movido[30] y hecho y deshecho (sobre todo esto último) en nuestro país es la muestra de la necesidad de una profunda reforma política, y la primera medida debería ser bajar los sueldos para que quienes detenten cargos políticos lo hagan por verdadero amor a su país y no por dinero[31]… No alcanza con barajar y dar de nuevo, hay que cambiar el mazo… el país ne­cesita políticos menos preocupados por su propio destino que por el del país.

La condena de la sociedad a la clase política es una condena moral a los muchos privilegios que gozan y que los diferencia del resto de la sociedad como una casta privile­giada. Se pide (se impone mejor dicho) una actitud de auste­ridad a la ciudadanía mientras amasan fortunas en un país quebrado… no es de extrañar la reacción de la opinión pú­blica. No se puede pedir sacrificios al pueblo sin dar el ejemplo. No es tan significativa la incidencia en el producto bruto como en el alma de la Nación… esta conducta desmoraliza y crea resentimiento. No es pedir demasiado sino lo justo el pretender que aquéllos que quieran participar en el gobierno e influir en el destino de la Patria lo hagan con vocación de servicio y altruismo.

 

La prensa oral y escrita

… El papel de los Medios de Incomunicación…

 

Lo más grave, lo desesperante del nuevo colonialismo, el económico, es que es mucho más sutil y perverso que el que se basaba en el dominio militar, porque el arma de dominación es el lavado de cerebros[32], a través de los medios de comunica­ción que están, en su mayor parte, en manos de quienes, aden­tro o afuera, se benefician con nuestra dependencia.

La prensa puede actuar de múltiples maneras para que no veamos lo que está a la vista o a la inversa…. como el tero pegan el grito lejos del huevo. El Poder Económico invierte enormes sumas de dinero para que pensemos como les conviene y para ello dispone de todas las modernas técnicas de manipula­ción de masas y el asesoramiento de equipos de expertos. El 30 de octubre de 1938 ocurrió en EEUU un episodio periodís­tico que pasó a la historia sólo como una anécdota desopi­lante: ese día miles de personas salieron a las calles y corrieron presas del pánico creyendo en una invasión extrate­rrestre al escuchar por radio una transmisión de La Guerra de los Mundos de H.G.Wells emitida como si fuera un noticiero. Durante casi 50 años se mantuvo en secreto que la difusión del programa fue una prueba conflictiva y compleja de psico­logía de masas realizada para la Fundación Rockefeller[33].

Porque además del genocidio, que ya mencionamos en la primera parte, la otra herramienta fundamental con la que lo­gran sus propósitos es la psicológica. En un programa patro­cinado por diversas empresas privatizadas y bancos extranje­ros, en la madrugada del día siguiente al cacerolazo del 25 de enero, escuchamos estas palabras del locutor (que además criticaba a los manifestantes preguntándoles si además de protestar sabían lo que querían): «Nuestros dirigentes lamen­tablemente reflejan lo que somos nosotros como sociedad… ¿no será que globalmente somos jorobados nosotros? Este es un país pobre, no tiene riquezas, no tiene alternativas senci­llas…». Pues bien, el mensaje es clarísimo, es exactamente lo que quieren que pensemos: si las cosas nos van mal es por culpa nuestra y no tenemos remedio… no sabemos gobernarnos, despilfarramos la ayuda que nos dan y lo mejor será que dola­ricemos[34] para que quienes sí saben hacer las cosas se ocupen de nuestra economía…[35]

Existe una verdad espiritual y es que las posibilidades del ser humano (de cada uno de nosotros) son infinitas, y que los únicos límites a lo que uno puede dar de sí son los que uno mismo se autoimpone, es una decisión inconsciente basada en lo que uno piensa de sí mismo, en la fe que se tiene. Y esto ellos también lo saben y lo manejan a la perfección: los países imperialistas lo han utilizado desde siempre para man­tener a otros pueblos sojuzgados… han logrado convencernos de que necesitamos de sus limosnas para vivir, limosnas que nos dan con una mano[36] mientras que con la otra nos roban nues­tras riquezas, limosnas que por otra parte debemos devolver­les con intereses de usura.

Nos repiten una y otra vez que sin el crédito externo nuestra economía no puede funcionar, un crédito que nos otor­gan para pagar los intereses siempre crecientes de la deuda externa, e incluso actualmente hasta para pagar los sueldos se supone que el gobierno necesita un crédito del exterior… ¡Qué absurdo!… nos han convencido de que la riqueza es papel impreso[37], e incluso que tiene que ser impreso en USA para que tenga valor real… Pero no es así, el dinero es únicamente un símbolo, la verdadera riqueza es la gente, su educación[38], la tierra, las fábricas – muchas de ellas ahora cerradas por­que mientras tienen los cordones de la bolsa nos tiran con cuen­tagotas esos papelitos que precisaríamos para poder mover nuestra economía con fluidez.

Los economistas neoliberales repiten como un mantra que el país va a crecer cuando se recupere la confianza, porque «eso atraerá a los capitales extranjeros»… «ya que el país carece de riquezas»… Nadie que tenga dos dedos de frente deja de darse cuenta de que el capital extranjero no promueve la riqueza del país, que viene únicamente si la ganancia es fá­cil y sin riesgo, con el agravante que utilizaron todos los medios de corrupción habidos y por haber para instalarse en nuestro país con contratos leoninos… ¿cómo es posible que Repsol pague al estado un tercio de las regalías que paga en Paraguay? Si tomamos como ejemplo las empresas privatizadas, Repsol, Telefónica, etc., vemos que a sus empleados les pagan sueldos del Tercer mundo, eluden (gracias a Cavallo) sus obligaciones previsionales, no pagan impuestos que sí paga­rían en sus países de origen y, finalmente, nos cobran por sus productos y servicios más que en los países del Primer mundo, con lo que para el país es todo pérdida sin ninguna ganancia.

También nos repitieron hasta el hartazgo que las filia­les de los bancos extranjeros (y la mayor parte de la banca ahora es extranjera en nuestro país) respaldarían con el di­nero de sus casas matrices nuestros ahorros… Y ya todos sabe­mos lo que ocurrió… Como un dato más de la gravedad de la concentración de la riqueza señalemos que a raíz del último robo contra el ahorro del pueblo argentino, el famoso curro­lito, nos enteramos que del total de los fondos confiscados el 62% pertenece al 2% de los depositantes… y eso que estas cifras corresponden a principios del año 2002, después de la fuga de capitales que se produjo durante la mayor parte del año pasado, antes de que nuestro benemérito Cavallo tomara, cuando los peces más gordos ya habían huido de la pecera, la decisión de frenar la fuga en una imaginativa aplicación de la ley de "intangibilidad de los depósitos"[39] que consiste en que ni los propios dueños pueden tocarlos.

Con pocas excepciones durante una década los grandes me­dios cantaban loas al modelo impuesto por Menem… ¿era tan di­fícil de ver que hipotecar la casa y gastarse en fiestas el dinero de la hipoteca no era un "modelo sustentable"?… Hasta un niño de tres años nos lo hubiera podido señalar… sin em­bargo el cuarto poder[40] sólo ahora parece percatarse de algo tan evidente… ¿será acaso porque ya se acabó la torta y toca el turno de lavar los platos?…

La prensa tuvo un papel principal en abonar el terreno que terminó con el derrocamiento de Illia por un golpe mili­tar… y si hubiéramos continuado a la velocidad de tortuga (una imagen con la que la prensa lo ridiculizaba) que Illia daba a su gobierno, como en la fábula de la tortuga y el co­nejo, hace rato que hubiéramos ganado la carrera… no podemos olvidar en ningún momento los poderosos intereses económicos, nacionales y extranjeros, que pretenden (y logran) manipular la política del país y que siempre se puede caer en el triste papel de idiota útil.

Uno puede soñar con una Argentina donde nuestros políti­cos sean íntegros y no se dejen sobornar y los periodistas también sean íntegros y reconozcan sus errores en el mismo nivel en que los cometieron (simbólicamente tamaño de letra y número de hoja).

 

No todo esta perdido

…separando la paja del trigo…

 

Cuando analizamos a «la dirigencia política» y a «los medios de comunicación», tenemos que distinguir y separar la paja del trigo, no sea que junto con el agua sucia del baño tiremos también al bebé… Gracias a Dios aun existen políticos honestos, idealistas, y que dan todo de sí, periodistas va­lientes y capaces que se juegan la vida denunciando a las ma­fias que han infiltrado su veneno por todos los recovecos del poder.

Todas las generalizaciones son injustas, y así como en la Alemania nazi no todos los alemanes compartían la ideolo­gía nazi, también en USA existen ciudadanos lúcidos y objeti­vos y, en última instancia, la mayor parte de los usamerica­nos son también víctimas de los manejos del Poder Económico que los mantiene en la ignorancia de lo que es la realidad del mundo, e incluso de su país, aunque por su posición geo­gráfica reciban, ellos sí, algo de lo que desborda de la copa.

 

¿Y ahora qué?

Si quieres cambiar al mundo cámbiate a ti mismo

 

No queremos caer en el deporte (o vicio) más extendido y popular del mundo que es el de criticar y buscar culpas ex­ternas para todos los males que nos aquejan. Respecto a la Argentina, evitamos hacer un análisis en primer lugar de los defectos de los argentinos para evitar cualquier tipo de  asociación de relación causa-efecto, pues nada puede justifi­car lo que han hecho los poderes económicos internacionales con nuestro país, de la misma forma que nada justifica una violación cualquiera sea la actitud de la víctima.

Solo podremos salir del pozo adonde nos ha arrojado el Poder Económico con una revolución. Y la opción –depende de nosotros– es si esa revolución será moral, espiritual, o vio­lenta, sangrienta y con resultados impredecibles. La lucha es contra la corrupción, pero no nos engañemos, hay una co­rrup­ción evidente, la de la clase dirigente sindical, empre­saria, militar, incluso eclesiástica, la del poder político en todos sus estamentos que, como una manzana podrida, atrae todo tipo de insectos y parásitos y pudre el resto – y en la actualidad los medios de comunicación se ensañan en ella. Pero esa es sólo una parte de la inmoralidad que es la base, la causa in­terna del desastre argentino. Porque hay una co­rrupción que está en nuestras manos corregir y es la propia, y es lo que nos está pidiendo nuestra Patria, la que hereda­mos de quienes la quisieron grande, la que deseamos dejar a nuestros hijos.

Hemos tenido un país que conquistó leyes sindicales que amparaban los derechos de los trabajadores… y fueron mal uti­lizadas; hemos tenido un país que como aquella bíblica tierra prometida manaba leche y miel, y fue la excusa para mirar con soberbia a nuestros hermanos menos favorecidos de Latinoamé­rica; hemos tenido un país que a muchos de nosotros nos pagó (con los impuestos de todos, incluso de los analfabetos) una educación gratuita al nivel de los países del Primer mundo, y la utilizamos para quedarnos absortos mirando hacia el norte, esperando vernos reflejados en el espejo de los países desarrollados, esperando instrucciones sobre cómo actuar, so­bre cómo ser… Y, por no ser lo que debíamos ser (argentinos), finalmente no fuimos nada.

Cuando hayamos crecido como pueblo, cuando dejemos de pensar sólo en cómo resolver nuestros problemas, cuando cada uno deje de tirar la frazada hacia sí (hasta destrozarla) y lo que nos movilice sea la desesperación de los 14 millones de argentinos que quedaron a la intemperie, entonces sí, a aquellos que nos metieron en esto los arrojará la vergüenza de sí mismos de nuestro país.

 

El renacimiento de una Nación

…la hora más oscura de la noche precede al amanecer…

 

Estamos terminando este escrito escuchando las cacerolas que resuenan a lo largo y ancho del país en una gigantesca manifestación pacífica el 25 de enero en una noche que, como en aquella histórica gesta de mayo de 1810, llora junto con el país. Se pide trabajo, se pide respeto, se pide justicia…

Quienes quieren desvirtuar la movilización popular, y dividirnos como pueblo, sostienen que fue el corralito el origen de los cacerolazos… pero no es así, fue una gota más en un vaso ya colmado, entre el 1ro y el 19 de diciembre pasa­ron muchos días… y muchas cosas… una absurda declaración de estado de sitio, por ejemplo, cuando se esperaba algún cambio real. Esa noche la Argentina se puso pie… la prueba palpable fue la alegría que sentimos tanto los manifestantes como quienes no pudimos concurrir a las plazas pero participamos mirando noticieros por televisión. En la historia de los pue­blos llega un punto de saturación en el que éstos dicen basta, y aquí llegamos a ese punto.

No confundamos con complacencia la situación anterior de impotencia, no confundamos con indiferencia el estado catató­nico de la ciudadanía padeciendo el hecho de haber nacido en un país en el que hasta el derecho de creer en un futuro me­jor nos robaron… De algún cartel de la manifestación y de las emocionadas palabras del periodista, rescatamos el siguiente mensaje que San Martín nos transmite desde el principio de nuestra historia:

«Cuando la Patria está en peligro todo es lícito…

menos dejarla perecer»

No soñemos con una Argentina potencia, al nivel de los países del Primer mundo… ¿queremos acaso seguir las huellas de los decadentes imperios del norte?… Soñemos con una Argen­tina solidaria, interna y externamente, en la que vivamos simplemente para que otros simplemente puedan vivir, que ayude a los pueblos sumergidos a despertar de la esclavitud de siglos, y confiemos, con un 100% de certeza, que Dios nos ayudará en esta tarea de reconstrucción, de resurrección.

 

 

La Plata – Pcia de Buenos Aires – República  Argentina

 

 

 

 


 

APÉNDICE 1

 

¡Money… money… money…!

¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

 

   Puede resultar difícil de creer que, como se afirma en el documental sobre la Reserva Federal citado, la emisión de dólares en USA estuviera a cargo de distintos bancos privados durante el siglo XIX o que en la actualidad sea el monopolio de un conjunto de poderosos ban­cos privados. Sin embargo, luego de escribir el cuerpo prin­cipal de este artículo pudimos verificar, a partir de otras fuentes, que estos hechos eran verdad. En La historia del di­nero de Jack Weatherford[41], un antropólogo estadounidense, si bien no nos dice nada respecto a que la Reserva Federal sea una banca privada[42] – lo cual es un secreto muy bien guardado – nos ilus­tra que esa fue la situación en Gran Bretaña[43] durante el siglo diecinueve y principios del veinte:

        «El Banco de Inglaterra fue desde siempre, en un sentido estricto, una sociedad de inversionistas privados» (Pág.215). En 1844 el Parlamento aprobó la ley (…) que confirió al Banco de Inglaterra un virtual monopolio sobre el derecho de emitir bi­lletes de banco (papel moneda) en el Reino Unido» (Pág.216). «El Banco de Inglaterra (…) funcionaba bajo un severo escruti­nio gu­bernamental[44] pero lo hacía primero y ante todo como un banco, esto es, como una institución (…) que debía generar uti­lidades para sus accionistas» (Pág.216)

        «A finales del siglo diecinueve, en los países democráti­cos como EUA y Gran Bretaña, la flamante clase de los banqueros e industriales llevaba una vida de privilegios y lujos como la que probablemente ningún monarca había disfrutado jamás. Esta casta enormemente resistida vivía en buena medida por encima de la ley y manipulaba a los políticos como marionetas»… algo que puede servirnos como consuelo… (mal de muchos…)

        «Durante el siglo diecinueve, el Banco de Inglaterra se con­virtió en la institución central y estabilizadora del mundo moderno y de todo el sistema bancario» (Pág.216)… una situación muy diferente sin embargo se vivía en Norteamérica:

        «Durante la primera mitad del siglo diecinueve el país se embarcó en una prolongada batalla por controlar el circulante (…) La Corte Suprema resolvió que los estados individuales y so­beranos de la Unión podían autorizar a los bancos de sus res­pec­tivos estados a emitir billetes (…) el pueblo norteamericano su­frió a menudo el lanzazo de banqueros inescrupulosos y no re­gu­lados por nadie, que los defraudaban en millones de dólares en ahorros y en papel moneda que no valía nada. A la par que el oficio de banquero aumentaba su prestigio (…) en Europa hasta llegar a niveles antes desconocidos de confianza y apoyo de la opinión pública[45], los banqueros de Estados Unidos se volvieron cada vez más denostados y poco confiables, por administrar un negocio de escasa reputación aunque indispensable» (Pág.230).

        El Banco de Inglaterra fue nacionalizado por los laboris­tas en la década de 1940, pero el Poder Económico mundial ya  había cruzado el charco desplazando su centro de gravedad desde la City de Londres hacia la isla de Manhattan: «A fines del si­glo diecinueve, Nueva York comenzó a sustituir a Londres como centro financiero mundial». (Pág.229).

        Alguna vez el dinero tuvo un respaldo en oro pero en la ac­tualidad está respaldado por la fe del pueblo en el organismo que lo crea… «Es la gente, y no los gobiernos, ni los bancos, la que determina qué es el dinero y qué no es…»[46]. La idea de que el valor del dinero está respaldado por una riqueza real, tal como el oro («el patrón oro») es una de las tantas falacias que creemos porque la constante repetición transforma en verdad algo que no lo es. De otra manera la Reserva Federal no hubiera po­dido incrementar la circulación de dinero en un 62% antes de la Depresión, pues obviamente la cantidad de oro que poseía perma­neció constante; luego, cuando les convino, volvieron al «patrón oro» en una maniobra especulativa cuyo resultado fue la Depre­sión, para que la gente no pudiera disponer del dinero ne­cesario para rescatar sus propiedades hipotecadas que quedaron en poder de los banqueros…

        «El crack financiero de 1929 provocó una corrida en los ban­cos de la época, con los ahorristas buscando cambiar su pa­pel moneda por oro, tal y como se los había garantizado el go­bierno», (Pág.244). La maniobra se ha vuelto a repetir en nues­tro país donde el oro fue reemplazado por el dólar[47], y – si les sale bien – de la depresión saldremos extranjerizados (más de lo que ya lo estamos) pues la dolarización ya es un hecho en el plano mental, y pronto lo será en el plano físico (los EEUU sa­lieron de la depresión con medidas opuestas a las que el FMI exige que se implementen aquí). Y luego, quienes tengan dólares (muchos), o sea ellos, comprarán todo lo que quieran, campos, casas, industrias, los pocos bancos nacionales que aun tenemos… y después podrán pedirnos que desalojemos… a los que aun este­mos por aquí y no les convenga conservar como mano de obra ba­rata…

 

APÉNDICE 2

…nosotras tampoco creíamos en las brujas…

¡hasta que aterrizamos en medio de un aquelarre!

 

        Se encuentra mucho material en la Web tanto sobre el grupo Bilderberg como sobre la Reserva Federal y es una información que no aparece por lo general en los medios. En el sitio http://www.bilderberg.org puede encontrarse gran cantidad de in­formación sobre los Bilderberg (¡y no es propaganda del grupo precisamente!)… También consultamos el sitio http://www. multi­mania.com/corruptn, cuyo autor nos describe cómo en los países donde actúan hay una incitación a la delincuencia y la corrup­ción de los dirigentes con el objeto de empobrecer a las pobla­ciones, provocar luego el caos o una guerra civil, el derrumbe de las monedas, etc. Esto él lo ha analizado en otros países pero creemos que cualquier parecido con la situación en nuestro país no es pura coincidencia… Incluso menciona un documento re­dactado por Kissinger, donde éste escribe que las tasas de nata­lidad o la demografía deben disminuir en los países provee­dores de EEUU.

        La causa del silencio de la gran prensa sobre estos hechos queda bastante clara a partir de un informe de agosto de 1996 respecto a la Reserva Federal que puede encontrarse en la Web, y de este trabajo[48], extenso y muy bien documentado, extrajimos lo siguiente:

 

«Los medios ocultan los hechos»

        «He aquí un ejemplo aterrador. John Swinton, ex Jefe de Prensa del New York Times, llamado por sus pares "el decano de su profesión", era uno de los hombres de prensa más queridos. Cuando en 1953 se le pidió que hiciera un brindis ante el Club de Prensa de Nueva York, hizo esta monumental declaración:

        "No existe nada, en este momento de la historia del mundo, en América, similar a una prensa independiente. Ustedes lo sa­ben, y yo lo sé. Ninguno de ustedes se atreve a escribir su honesta opinión, y si lo hiciera, sabe de antemano que jamás aparecería impresa. Se me paga semanalmente para mantener mi honesta opinión lejos del periódico. Igualmente ocurre con uste­des, y si cualquiera de ustedes fuera tan loco como para escri­bir opiniones honestas terminaría en la calle buscando otro tra­bajo. Si permitiera que mis honestas opiniones apare­cieran en una tirada de mi periódico, antes de 24 horas mi tra­bajo habría desaparecido. La ocupación de los periodistas es mentir sin ta­pujos, destruir la verdad, pervertirla, degra­darla, ponerla ab­yectamente a los pies de Mamón, y vender a su país y a su raza por el pan de cada día. Ustedes lo saben y yo lo sé, y… ¿qué clase de insensatez es este brindis por una prensa indepen­diente? Somos herramientas y vasallos de los hom­bres ricos de­trás de la escena, somos marionetas, ellos tiran de los hilos y nosotros bailamos. Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas son propiedad de otros hombres. Somos prostitutas intelectuales.»

        Esta fue la visión de alguien que conoció desde adentro uno de los más importantes periódicos del mundo, en el corazón del imperio. Entonces, ninguno de los grandes medios se dedi­cará en serio a investigar y denunciar las causas reales de los gravísi­mos problemas que nos atañen; por ejemplo, jamás había­mos leído nada respecto al Bilderberg, un club de hombres pode­rosos que pretende dominar el mundo, y ya hubiéramos querido que no fuera verdad… pero lo es, quien quiera verificarlo por sí mismo no tiene más que entrar en la Web y, tratando de sor­tear algunas páginas poco serias o incluso de orientación nazi, podrá leer cosas que le pondrán los pelos de punta…

        El fin último de este grupo es instalar la globalización en todo el orbe, con un gobierno mundial que imponga la liber­tad de los mercados en el que, por supuesto, ellos manejarán los hilos del poder y por fin todos seremos libres, ellos serán libres de seguir enriqueciéndose y nosotros de morirnos de ham­bre… parece el argumento de una pésima película de acción, pero lo realmente pésimo es que es verdad. En gran medida este grupo basa el éxito de su accionar en el desconocimiento de su exis­tencia, tanto por el gran público como por la prensa honesta. Recién desde hace pocos años, principalmente gracias a Inter­net, un medio sobre el cual no pueden casi actuar, comienza a ser conocido.

Analicemos al respecto la opinión del Dr. Sejenovich[49]:

         «A principios de los setenta los sectores más esclarecidos de las grandes multinacionales formaron el Club de Roma para reali­zar predicciones respecto al futuro del mundo, previendo que pronto habría grandes debacles a nivel mundial ya que los recur­sos no iban a alcanzar para satisfacer las necesidades de la po­blación.

Los modelos planteados en el MIT (USA), quien recibió el mandato del Club de Roma para realizar los cálculos, establecieron que la producción variaría con el tiempo de manera que a fines del siglo veinte habría una recesión a nivel mundial.»

«Predijeron que llegaría un momento en el que se acabarían los recursos, debido a los problemas graves de contaminación existentes y a limitaciones tecnológicas. La solución propuesta fue limitar o bien la producción o bien el incremento de la po­blación. El Banco Mundial decodificó el mensaje y decidió que había que limitar el crecimiento de la población para lo cual financió todos los programas, bastante graves, de esteriliza­ción femenina en muchos países de América Latina, de Asia y de África, como la única forma de solución – sin considerar políti­cas de población que tuvieran en cuenta la distribución del in­greso (la causa real del problema)».

        Si pudieron predecir con 30 años de antelación la recesión que se abatiría sobre el mundo en estos años… es un grave error suponer que las medidas que el FMI nos impone se deben a la es­tupidez e ineptitud de sus burócratas, que aplican las mismas recetas en todos lados con las mismas graves consecuencias para los pueblos. Al contrario, los resultados de sus políticas son totalmente premeditados, si aun le cabe alguna duda le pedimos que haga la siguiente reflexión: todos nosotros el 11 de sep­tiembre de 2001, además del horror experimentamos alivio, ali­vio de estar tan lejos de Nueva York, tan al sur del planeta, una ubicación que siempre pareció desventajosa y que en aquel mo­mento era preciosa… Pues bien, no somos los únicos en darnos cuenta de eso, los que por necedad y egoísmo han llevado al mundo hasta su estado actual, y en lugar de tomar las medidas que podrían pacificarlo prefieren construir refugios antiatómi­cos para protegerse a sí mismos de las consecuencias de una eventual guerra nuclear, saben que aquí hay hermosas y extensas tierras, casi vacías[50] y que quedarán posiblemente a salvo de una conflagración en el norte… Y que somos básicamente pacífi­cos, que tenemos un ejército mucho más adecuado para reprimir al pueblo indefenso que para defenderlo de una agresión externa – de hecho ha actuado en más de una ocasión como el brazo ar­mado del imperialismo – ¿Cabe alguna duda de que nos han consi­derado una de las opciones preferenciales de su menú y que es­tán adere­zando el plato desde hace tiempo?…[51]

 

 APÉNDICE 3

…el horror de la “Operación Cóndor”…

 

   En su excelente y documentadísimo libro Los años del lobo: Operación Cóndor[52], Stella Calloni revela los antecedentes y por­menores de la "Operación Cóndor”, como se llamó al plan ins­trumentado en las décadas setenta y ochenta que coordinó las ac­ciones de las dictaduras de América Latina y cuyo objetivo fue asesinar a todo aquél que se opusiera  a las mismas.

        La “Operación Cóndor” surge de la Doctrina de la Seguridad Nacional de los Estados Unidos, quienes con la excusa y argu­mento de “la lucha anticomunista” prestan asesoramiento logís­tico a través de la CIA y apoyo económico (aprobado por el Con­greso) a estas dictaduras, dictaduras por otra parte que ellos mismos se han encargado de imponer como forma de penetración y dominio sobre los diferentes pueblos del mundo (gran parte de los gastos reservados con los que cuenta la CIA son destinados a los fines de desestabilizar gobiernos populares y nacionalis­tas con el fin de imponer gobiernos títeres nativos – dictadu­ras militares en su gran mayoría).

        La “Operación Cóndor” repite en espejo otras operaciones del mismo tipo instrumentadas anteriormente por los EEUU en distin­tos lugares del mundo, como fue la “Operación Fénix” en el Asia[53].

        A raíz de la detención y enjuiciamiento del ex-dictador de Chile, Gral. Augusto Pinochet en Londres (1998); así como por las distintas causas judiciales abiertas en España, Italia, Francia, Suecia y Alemania contra las dictaduras del Cono Sur, comienzan a conocerse oficialmente recién desde el año 1998 do­cumentos archivados en forma 'clasificada' por el Congreso de los EEUU (aún cuando ya se conocía mucho de ello pues periodis­tas norteamericanos habían tenido acceso a ellos, sin la menor reacción por parte de Washington en cuanto a revisar las políti­cas emprendidas por la CIA y el Pentágono)[54].

        Estos documentos 'desclasificados' sumados a los “archivos del horror” hallados anteriormente en Paraguay (1992), más todo aquello que ya había visto la luz por la actividad emprendida por movimientos civiles tales como las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, permiten conformar un cuadro de tragedia y geno­cidio cuyo móvil principal ha sido la codicia.                       

        La estimación de la autora es que suman 400.000 las muer­tes en América Latina, mientras que las provocadas por los EEUU en el sudeste asiático en la década del sesenta, incluyendo la “Operación Fénix”,  superan al millón. Y estas cifras solo conta­bilizarían las víctimas de la violencia explícita, pues aque­llos que hallaron la muerte por miseria y desesperación serían incal­culables.

 

 APÉNDICE 4

…de tal palo tal astilla… ¿Un negocio familiar?

 

   George Bush I, padre del actual presidente de los EEUU, y ex presidente de ese país, es el principal promotor de negocios del grupo Carlyle (y miembro principal del directorio). Este grupo, que administra actualmente un patrimonio de 12.500 millo­nes de dólares y se jacta de un rendimiento de 34% anual para sus fondos, se especializa en buyouts: la compra de empre­sas en dificultades para renovarlas y, tras algunos años, vol­verlas a vender o lanzarlas en la bolsa con la máxima ganancia posible[55] .

        Es de destacar la sinergia entre la política exterior de los EEUU que lleva a la quiebra a las economías nacionales de los distintos pueblos del mundo y este tipo de empresas que des­pués pueden hacer sus compras a precio vil.

        Recordemos también de George Bush padre su paso por el puesto máximo en la CIA (fue director de la misma desde el 30 de enero de 1976 al 20 de enero de 1977, justamente el año del golpe de estado por la Junta Militar encabezada por Videla), este año fue particularmente fecundo en crímenes políticos, no solamente en Washington sino en la Argentina y otros países… El periodista Manuel Buendía, uno de los columnistas mas importan­tes de México y asesinado en 1984, habla de la siguiente forma del paso de Bush padre por la CIA: «Si bien estuvo un corto tiempo al frente de la Central Intelligence Agency, ese tiempo le bastó para ordenar y apoyar algunos de los crímenes mas im­portantes de la CIA perpetrados en México y otros países»[56].

        El 23 de marzo de 1999 fue asesinado en Paraguay el vicepre­sidente de ese país, Luis María Argaña. Como dirigente del coloradismo se oponía a la venta de la empresa nacional Ya­ciretá, que comparten Argentina y Paraguay. Los principales lobbystas de las empresas que quieren quedarse con Yaciretá, un área estratégica para ambos países, son Henry Kissinger y George Bush padre. Entre las personas que fueron vinculadas al crimen figura Conrado Pappalardo, quien también estuvo vincu­lado al asesinato de Letelier en Washington (dirigente chileno, ministro clave del gobierno de Allende), ocurrido el 20 de sep­tiembre de 1976 en los EEUU, el mismo año en que Bush padre ocupa el cargo máximo de la CIA[57] y hacia quien apuntaron fi­nal­mente todas las investigaciones efectuadas por el asesinato de Letelier[58].

 

APÉNDICE 5

Jesús entró en el Templo de Dios

y […] derribó las mesas de los que cambiaban monedas[59].

 

   Según recientes declaraciones de G.W.Bush la Argentina po­drá salir de la crisis actual únicamente profundizando las re­formas encaradas en la última década. Sus palabras al respecto, dirigidas a nuestros dirigentes, fueron: «Entendemos que el de­sarrollo sostenible depende de políticas fundadas en el mercado (…) soluciones a medias no aliviarán el sufrimiento, sólo lo prolongarán…».

        Puesto que somos las víctimas propiciatorias ofrecidas en el altar de esta nueva religión, el neoliberalismo, aunque sea una tarea insalubre vamos a adentrarnos en la psicología de sus sacerdotes y de su dios[60], «el mercado», que necesita tantos sa­crificios y sufrimientos de los habitantes de los países po­bres del mundo para calmar su sed de sangre humana. La descrip­ción pertenece al autor de «La historia del dinero»:

        «Un fantasma recorre el mundo: el del dinero en su condi­ción inmaterial, electrónica, carente de forma y figura. Acecha con avidez por todo el globo terráqueo durante el día y también por la noche; no reconoce las fronteras nacionales ni las esta­ciones del año. Esta bestia extraña irrumpió en fecha tan re­ciente en el mercado mundial que no disponemos aun de un nombre para designarla[61]. El fantasma que obsesiona al mundo está hecho de una nube vasta pero invisible del dinero en forma de energía que se transforma de una divisa en otra con sólo pulsar una te­cla electrónica o abrir un programa computacional […] En los al­bores del siglo veintiuno hemos llegado a una encrucijada de la relación de la sociedad con el dinero, esta fuerza que pa­rece animada, que los humanos crearon pero que se muestran in­capaces de controlar. El dinero se ha transformado […] en el pivote de un sistema económico que domina cada rincón del globo. Ahora que casi todos los sistemas comunistas se han de­rrumbado bajo su propio peso, el sistema capitalista – edifi­cado sobre el dinero –­ se yergue victorioso en todo el orbe».[Pág.333].

        «La irrupción del sistema global de dinero electrónico, unida a la flotación de divisas, permite que puedan  transfe­rirse millones de dólares de una divisa a otra en forma instan­tánea y en cualquier momento y cualquier día del año. El 1995, las transacciones de este dinero apátrida habían sobrepasado los 1300 billones de dólares[62] al día […] si convertimos a bi­lletes de un dólar esa suma pesaría más que 32 barcos de acero del ta­maño del Titanic.»

        «El fantasma del dinero electrónico maneja mucho más poder que el del mayor banco o corporación del mundo; hasta tiene la habilidad de obligar a los políticos de las economías más pode­rosas a someterse con humildad a sus erráticos designios y sus movimientos impredecibles. Los movimientos del fantasma los de­terminan miles de negociadores o corredores de divisas (cuyas múltiples decisiones)… crean una gran masa de dinero electró­nico que se mueve como una bandada de pájaros […] con todos sus miem­bros volando en la misma dirección, y además son capaces de cam­biar de rumbo a mitad de camino.»

        «Los corredores que operan en una típica agencia de compra y venta de divisas alternan aburridos períodos de ocio casi ab­soluto con otros de frenética actividad. En un momento parecen relajados con los pies sobre la mesa […] jugando algún video juego u oyendo rock a todo volumen con los audífonos puestos […] Y al minuto siguiente saltan de la silla y se ponen en ac­ción como si repentinamente los hubiera atacado un enjambre de avis­pas […]. De pronto están dando alaridos en dos o tres telé­fonos a la vez y yendo de uno a otro monitor. Estos torbellinos de ac­tividad pueden durar unos pocos minutos o prolongarse va­rios días.»

        Esta vívida descripción nos inhibe de hacer ningún comenta­rio adicional, ya que cada uno podrá que sacar sus pro­pias con­clusiones respecto al grado de moral y de ética, in­cluso de in­teligencia, que puede haber en supeditar la economía de un país, de nuestro país, a los caprichos del mercado, como nos exigen desde el norte.

 

APÉNDICE 6

…de las memorias de un Premio Nóbel de la Paz…

 

   A pesar de lo dicho en el texto principal sí que han de­jado huellas… Y si no podemos acceder a los papeles secretos de Kis­singer, podemos leer en su libro “Mis memorias” (1979) que, con el cinismo de quien se siente más allá del bien y del mal, él mismo confirma lo revelado por los archivos desclasificados so­bre la responsabilidad de los EEUU en la preparación y ejecu­ción del golpe de estado que derrocó al presidente constitucio­nal chileno Salvador Allende, sobre cómo (con sus propias pala­bras) decidieron exprimir a la economía chilena «hasta que gri­tase» y sobre cómo concluyeron que era necesario «evaluar a sangre fría la posibilidad y probabilidad de un golpe mili­tar»[63].

        Al leer Los años del lobo la reflexión que acude a la mente es que no existen los crímenes perfectos, por la cantidad de huellas que han dejado los asesinos y porque su mayor debi­lidad es la sensación de impunidad con la que se mueven.


 

 

APÉNDICE 7

…La cara oculta de la Globalización…

Enero de 2003

 

Casi un año después de haber terminado este trabajo llegó a nuestras manos El Cerebro del Mundo – La cara oculta de la GLOBALIZACIÓN, una obra de lectura imprescindible sobre los orígenes y objetivos de la globalización, de Adrián Salbuchi[64], quien desarrolla exhaustivamente y con amplia documentación el tema de la existencia de un eje de poder real – alrededor del cual gira la rueda del poder – constituido por una red de diver­sas organizaciones que concentran los principales cerebros del mundo de las finanzas, de la industria, de la política (CFR, Trilateral Comission, Bilderberg, etc.). Con sus pala­bras: «Hoy en día, los detentores del poder real se alejan cada vez más de toda idea de erigir un "centro de po­der", prefiriendo agruparse en torno a una red de organizaciones discretas, altamente flexibles y de orden disperso que conforman un amplio eje regidor esparcido geográfica, política y económica­mente. De esta manera resulta muy difícil identificar claramente la sede de ese poder y, mucho menos, atacarla, sea por los medios que sea.» Uno de sus capítulos lo dedica al «curriculum» del ex-ministro Cavallo, miembro de varias de di­chas organizaciones (Trilateral Comission, CARI, Grupo de los 30). Aquí, para abreviar, nos re­feri­remos al "club" como una síntesis, o un símbolo, de los dueños del poder. Estos pueden competir entre sí y sacarse los ojos al disputarse los jirones del mundo, pero, al contrario que nues­tras fuerzas populares, siempre encuentran la manera de unirse y de ponerse de acuerdo en los grandes lineamientos es­tratégi­cos, como vemos en el ejem­plo del relato de Salbuchi de la creación de la Reserva Federal, cuyo principal mentor e im­pul­sor fue Paul Moritz Warburg, «uno de los socios de la entonces ma­yor casa bancaria alemana, M.M. Warburg, de Hamburgo.» Según las pala­bras finales del capítulo 3 dedicado básica­mente a la Reserva Federal: «… el dominio del mundo se lleva a cabo a través de la propagación e imposición de la ideología de la globalización y particularmente de un sistema finan­ciero basado sobre la usura, la especulación y el control por grupos muy compactos. Para ello se diseñaron las estructuras idóneas que van desde las instituciones públicas y semipúblicas como el Sistema de la Reserva Federal, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial hasta la red de gigantescas y cada vez más grandes empresas multi y transnacionales que controlan el 70 % de toda la actividad económica del planeta.»

 

 

 

 

 

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[1]    Que algo debía saber de esto: hacia fines del siglo XIX se comentaba que la familia Rothschild controlaba la mitad de la riqueza del mundo…

[2]    Dr. Héctor Sejenovich, Aspectos Sociales y Económicos, Carrera de Especialización en Diagnós­tico y Evaluación Ambiental, Fac. de Ing., UBA.

[3]   Esta cifra suele sorprender pero se vuelve razonable cuando analizamos la abismal diferencia que existe, luego de siglos de saqueo, entre los paí­ses del autodenominado Primer mundo y el Tercer mundo. Pongamos por caso el acceso a las nuevas tecnologías: en Inglaterra, por ejemplo, estudian la factibilidad de que cada escolar de primaria disponga en el colegio de una notebook (PC portátil) que podría llevar a su hogar para completar sus tareas, mientras que en Argentina el número de profesores univer­sita­rios que acceden al mismo elemento en cualquier facultad pública puede contarse con los dedos de una mano.

[4]  Estas cifras resultan de un promedio de la situación mundial. En éste, como en otros aspectos, nuestro país fue un país privilegiado aunque desde hace décadas se viene produciendo una gran transferencia de ri­queza desde los sectores populares hacia las clases privilegiadas. Como un ejemplo, las cifras en nuestro país revelan que en 1970 el 10% más rico ganaba 8 veces más que el 10% más pobre, mientras que en la actua­lidad la relación es de 32 veces, de acuerdo a las declaraciones de Ar­temio López de la consultora X en el programa de Radio Splendid "Mate Amargo", 8/10/2002).

[5]    La Reserva Federal: Informe especial. Por su importancia este video ha sido digitalizado y puede conseguirse una versión en CD apta para repro­ducción en PC. Puede escribirnos a nuestros e-mails para mayor informa­ción. 

[6]     Ver Apéndices 1 y 2.

[7]    No obstante el origen de la fortuna familiar, John F. Kennedy tenía el proyecto de que el dinero fuera impreso por el propio estado, lo que fue, se afirma en este documental, la causa de su muerte. El hecho de que el dinero es emitido por una banca privada no es conocido ni por los mismos usamericanos, quienes ante la pregunta de quien es el que emite los dóla­res en los EEUU responderán en abrumadora mayoría que lo hace el propio estado, responden de esta forma por intuición –pues así es como debería ser– o bien porque conocen la Constitución de su país donde figura que la emisión del papel moneda es prerrogativa del Congreso de los EEUU; sin em­bargo esto no es así, y para comprender esto conviene hacer un poco de historia: en el siglo XIX circulaban dólares emitidos por distintos bancos en EEUU, intercambiables entre sí y respaldados por el propio banco emi­sor… cuando para financiar la campaña en pro de la unión de los estados, Abraham Lincoln acude a Wall Street a pedir dinero, los banqueros le pi­dieron intereses del 36% anual por lo que Lincoln decidió que el Congreso emitiría dinero, sólo respaldado por la fe en los EEUU, y esta decisión fue la causa de su asesinato. Un siglo después se repite la historia con J.F.K. quien (además de por su intención de frenar la incipiente guerra de Vietnam) es asesinado por la misma causa, la de pretender que sea el Con­greso quien emita el dinero. En diciembre de 1913, cuando casi todos los senadores estaban en sus casas con motivo de las fiestas, el congreso nor­teamericano aprueba una ley por la cual se le otorgaba a la Reserva Fede­ral (una junta de bancos privados) el monopolio de la emisión de billetes en los EEUU – y a partir de entonces circula en todo el país un único tipo de moneda pues, hasta ese momento, circulaban varias de ellas emitidas por diferentes bancos como ya se aclaró. La ley que permitió esto fue sancio­nada bajo el gobierno de Wilson quien en 1916 dijo: «el crecimiento de la Nación y todas nuestras actividades están en manos de unos pocos hombres» y poco antes de morir dijo haber sido engañado al firmar la ley, y murmu­raba: «sin darme cuenta he arruinado mi gobierno». Esta ley fue calificada por Charles Lindbergh (el padre del aviador) como el peor crimen legisla­tivo de la historia norteamericana. Respecto a Lindbergh la Enciclopedia Universal Sopena (Ed.1977) nos proporciona los siguientes datos: fue un político y economista norteamericano que por su campaña contra la guerra perdió en 1917 su puesto de representante a la Cámara Federal por el Par­tido Progresista Republicano, puesto que ejercía desde 1907. Su libro Por­qué está tu país en guerra fue secuestrado por las autoridades y le costó su carrera política. Su historia nos demuestra lo difícil que es para cualquier político oponerse al Poder Económico y pretender continuar en actividad.

[8]    Una política deflacionaria consiste en la restricción de la emisión monetaria con el supuesto objetivo de mantener una moneda sana y con el con­creto resultado de producir una depresión de la actividad económica. Cambiando "oro" por "dólar" es aterradora la similitud con la política económica llevada a cabo por Cavallo, personaje aclamado (mientras les fue útil) por la banca extranjera y gran parte de la nacional como el salvador de nuestro país, y que nos estuvo "salvando" desde hace aproximada­mente 20 años.

[9]   El Bilderberg nuclea a más de cien de los más influyentes y poderosos finan­cistas y políticos del mundo y en sus cocinas se fríen nuestros des­tinos. Según el documental a este grupo pertenece, además de Kissinger, Bill Clinton, quien en un discurso que dio en septiembre del 98 admitió sentirse un presidente virtual de EEUU. Es en esta cocina, en sus reunio­nes privadas – tan privadas que nunca aparecen mencionadas en los princi­pales medios de comunicación ya que sus dueños son también miembros del «club» – donde se diseñaron los planes para apoderarse de gran parte de las reservas del Tercer mundo. La posesión del dinero en sí no les re­sulta tan atrayente (al fabricarlo ellos mismos tienen cuanto quieren) como el ejercicio del poder, jugar con la vida y la muerte, provocar gue­rras y sembrar el caos, sentirse en definitiva los dueños del mundo, esto sí que excita a estos seres tan muertos a todas las vivencias que repre­senten la vida verdadera.

[10]    Ver Apéndice 2.

[11]  La Operación Cóndor coordinó durante los años setenta y ochenta la repre­sión ilegal de las dictaduras del Cono Sur americano, entre los servicios secretos de Chile, Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Ecua­dor y significó la muerte de cientos de  miles de personas en toda Lati­noamérica, según los datos descubiertos en Paraguay tras la caída del ge­neral Alfredo Stroessner, en los llamados "Archivos del Terror". Sobre este tema ver el Apéndice 3.

[12]  Con las investigaciones debidas a la quiebra de la multinacional Enron ahora sale a la luz que las grandes empresas apostaron la mayor parte de sus fichas a G.W.Bush. Es evidente que la Suprema Corte de los EEUU no es mejor que la nuestra ya que, como todos sabemos, fue por un fallo de la misma que Bush accede a la presidencia aun cuando la mayoría de votos estrictamente correspondía a Al Gore. Y también nos enteramos de que la Enron "subvencionaba" al 70% de los senadores además de otros legislado­res. Esto nos demuestra que en todas partes se cuecen habas y que en cuanto a corrupción se refiere entre la «gran democracia del norte» y la nuestra la única diferencia es que allá las sumas que se mueven por de­bajo de la mesa son mucho más grandes. Como un detalle no menor que des­taca la hipocresía con la que actúa el Poder Económico señalemos que la calificadora Arthur Andersen, una de las que se encargan de aterrorizar­nos con la evaluación del «riesgo país», era la que auditaba – es decir, daba el visto bueno – los balances truchos de la Enron.

[13]   Recordemos que en el acto de corrupción existen dos criminales, el que corrompe y el que se deja corromper.

[14]    Ver Apéndices 4 y 5.

[15]   Sin olvidarnos de la desesperación por apoderarse del petróleo que inunda el Oriente Medio y de la poderosa industria armamentista que moviliza centenares de miles de millones de dólares al año y cuyos principales dueños son, desde luego, también miembros del club. La búsqueda de Bin Laden (para lo cual destruyeron un país… sin encontrarlo), frenar el te­rrorismo, son sólo excusas para poner en marcha la infernal industria de guerra, y es la principal razón por la cual Bush pronosticó «una guerra muy larga»…

[16] ¿Puede extrañarnos después de leer estas palabras que se tomen tanto tra­bajo para convencernos de que la única manera de crecer en el mundo ac­tual es endeudándonos?

[17]  ¡Es admirable la inteligencia y malignidad del plan, pues convencieron (Menem mediante) a gran parte de la ciudadanía de que entraríamos al Primer mundo dejándoles robarse todas nuestras riquezas!… Y cuando ya no queda casi nada por llevarse aparece en su cruel verdad el hecho de que poco nos falta para caernos del Tercer mundo: la vergüenza de la econo­mía puesta al servicio del pago de la deuda (de una deuda inmoral y ya varias veces pagada), el látigo del "riesgo país" con el que asustan a nuestros "gobernantes" que, si son honestos, están atados de pies y ma­nos y de rodillas ante el FMI, esperando poder terminar con cierta tran­quilidad su mandato para pasar como una brasa caliente el gobierno (cada vez más difícil, cada vez más ingrato) al siguiente equipo.

[18]   La mayoría desconoce que el "Premio Nóbel de Economía" no es un verdadero Nóbel sino un premio creado por el Poder Económico a través del Banco Central de Suecia para intentar prestigiar ante los ojos de la opinión pública a la Economía y elevar a sus postulados a la categoría de leyes. (ver  el artículo El falso "Premio Nóbel" de Economía, en Le Monde Diplomatique Feb/2005: «En la correspondencia de Alfred Nóbel no se encuentra la más mínima mención a un premio en Economía. El Banco Real de Suecia puso su huevo en el nido de otro pájaro, muy respetable, e infringe así la ´marca registrada´ Nóbel. Las dos terceras partes de los premios del Banco de Suecia fueron entregados a economistas estadounidenses de la escuela de Chicago, cuyos modelos matemáticos sirven para especular sobre los mercados…»). Obviamente en el caso de Stiglitz la jugada les salió mal…

[19]  En Las lecciones de la Argentina, artículo publicado a principios de enero de 2002 en el periódico español El País. Estos "expertos" obvia­mente parten del supuesto de las buenas intenciones del FMI, algo muy conveniente para los analistas cuando son del Primer mundo ya que, de alguna manera, sus habitantes se han beneficiado siempre con el drenaje de riquezas de nuestras tierras… lo que corrobora el antiguo dicho «no hay peor sordo que el que no quiere oír».

[20] Es significativo que el día 20 de diciembre del 2001 apareciese en tele­visión por Telefé aproximadamente a las 15 hs. un alto funcionario del FMI quien anunciaba que el Fondo estaba dispuesto a negociar con «las nuevas autoridades», una hora antes de que De la Rua apelara al pero­nismo para formar un gobierno de concertación y cuando aun no mencionaba nada sobre presentar su renuncia. Ver Apéndice 2.

[21]  La imagen de "república bananera" – un dictadorzuelo rodeado de secuaces que viven regiamente en un país donde predomina la miseria – esconde la verdadera génesis de la situación, que se remonta al siglo XIX y nos ubica en Centroamérica: allí y entonces las compañías fruteras esta­dounidenses se adueñaron de esa región instalando un sistema neocolonial sin cortapisas (Stella Calloni, Los años del lobo, pág.181, ver Apéndice 3).

[22]   No olvidemos que Cavallo pertenece al "Club de los 30", un exclusiví­simo círculo que reúne a los mandamases de la economía mundial.

[23]  El día 20/12/01 Pérez Esquivel, nuestro premio Nóbel de la Paz, comenta en una entrevista por Radio Splendid, en el programa Otra cosa, que Cavallo asesoró a Ecuador en una política de privatizaciones e imple­mentó la convertibilidad, lo cual llevó al país a una grave crisis eco­nómica que hizo que el pueblo saliera a la calle y el presidente ca­yera – ¿el parecido con la reciente historia argentina será pura coinci­dencia? Poco después Ecuador dolarizó su economía y como le va es his­toria pre­sente. Luego de quedar arrasado también Afganistán tuvo ahora que dola­rizar… ¡Pobre país!…

[24]  Un economista menemista le hacía propaganda a la dolarización con el si­guiente argumento: «a los EEUU les va muy bien con el dólar, que es una moneda fuerte ¿como no nos va a ir bien también a nosotros?». Aparte de la evidente estupidez de este razonamiento ya que los pocos dólares que pueden entrar por las mermadas exportaciones huyen de este país como si hubiera una fuerza centrífuga… ¿acaso sueñan que seremos un estado más de USA con representación en sus poderes?

[25] Esta y otras exigencias – como el voto contra Cubason las condiciones que el FMI impone actualmente para considerar que el plan económico del gobierno es "creíble y sustentable".

[26]    Ver Apéndice 6.

[27]  Cuya ley de Entidades Financieras sancionada en 1977 (por haber resul­tado tan funcional a los intereses de la patria financiera) aun está vigente.

[28]   Y acordémonos también de la Doctrina de Seguridad Nacional, cuyo resul­tado en nuestro país fue devastar una generación de nuestra clase po­lí­tica, pues una gran parte de los 30 mil desaparecidos son esos diri­gen­tes, valientes, honestos y capaces, que hubiéramos necesitado en la ac­tualidad. Al respecto ver Apéndice 3.

[29] Hace meses Duhalde dijo que la clase política era una mierda, De la Sota, en diciembre del 2001 expresó que la clase política debe pedir disculpas, todo esto no es más que palabrerío, disculpas no es la pa­labra, deberíamos poder perdonarlos, pero aquél que pide perdón debe tener un sincero arrepentimiento, que significa una auténtica voluntad de reparación del daño cometido. O sea, uno quizá podría empezar a creer que las palabras de De la Sota son sinceras si devolviese la fastuosa mansión que ocupa en un barrio de lujo en Córdoba, que con toda seguridad es la punta del iceberg de la fortuna personal acumu­lada durante su carrera política.

[30]    Vivimos en un país destruido por verdaderas bandas de maleantes que desde los puestos de poder se han ocupado de garantizarse unos a otros la impunidad, como lo demuestra el hecho de que prácticamente no hay nadie preso y que quienes deberían ostentar la capacidad de ser los jueces supremos… ¡son íntimos amigos del capo di capi!

[31]  La razón por la que deben disminuirse los sueldos es mucho más moral, de estricta justicia, que económica. Desde distintos sectores  (gene­ralmente vinculados con la patria financiera) se bate el parche exclu­sivamente sobre los gastos de la política como queriendo atribuir el déficit público a éste rubro. Sin embargo, guiándonos por las cifras del presupuesto propuesto por el efímero Rodríguez Saa (que al menos nos dará el orden de magnitud) se ve que el descalabro (además del pago de los servicios de la deuda, de la fuga de divisas que originan las empresas extranjeras, etc., etc., etc.) fue producido por la privatiza­ción del sistema previsional, dado que quien se pasó a una AFJP dejó de aportar al sistema de reparto, el ANSES, que se basa en que quienes trabajan sostienen a los jubilados. El monto de jubilaciones en el pre­supuesto de Rodríguez Saa era de 16 mil millones, que en gran parte es el hueco que produjeron las AFJP y que ahora hay que llenar con recau­dación impositiva… ¡alrededor de 1/3 del presupuesto total! Si a esto le sumamos el hecho de que las administradoras de fondos de pensiones, por especular en la bolsa con el dinero del pueblo (en el mejor de los casos, y en el peor… no queramos ni saber lo que hacen), se quedan con un 30% de los fondos administrados nos encontramos con otro verdadero acto de terrorismo económico perpetrado por Cavallo. De acuerdo a lo denunciado en Detrás de las Noticias (febrero/02) los fondos adminis­trados por las AFJP a principios del año pasado eran de alrededor de 20 mil millones de dólares, al cabo de un año y luego del ingreso a las AFJP de 4500 millones (la recaudación de un año) los fondos ascienden a sólo 20450 millones, lo que quedó luego de un año de brillante adminis­tración (por la cual se cobraron 1500 millones). Comparemos estas ci­fras de las AFJP con los mil millones que se estima que se ahorrarían reduciendo el gasto de la política a la mitad y desconfiemos de los que machacan sólo sobre este punto y se «olvidan» que estamos quebrados por el dinero que se fue y se va del país por las múltiples vías de vacia­miento legales e ilegales que existen, porque, en todo caso, si lo ana­lizamos sin cuestionar y sin introducir un factor moral en el análisis, el gasto de la política es un dinero que al menos queda en el país.

[32]   Tan lavados están que muchos suponemos vivir en una democracia, y vamos a votar ilusionados (cada vez menos) de que ahora si, tal vez, las co­sas puedan cambiar.

[33]    Documental de "La Reserva Federal: Informe especial" ya citado.

[34]   Para este locutor (Economía XXI, Radio del Plata), riquezas = dólares, sin embargo cuando en el futuro los dólares hayan perdido todo su va­lor actual la tierra seguirá produciendo alimentos, el sol seguirá iluminando, los ríos seguirán corriendo…

[35] Sin embargo a principios del siglo XX éramos el séptimo país en ingreso per cápita… ¿habremos sufrido un cambio genético desde entonces?

[36] Como ahora que el Banco Mundial y el BID evalúan la posibilidad de otor­garnos un crédito "con fines sociales". Es evidente que no es el humanitarismo su móvil sino el temor a que la reacción popular en la Argentina se generalice y el control se les escape de las manos. Esta ayuda que están planeando es obviamente otro préstamo, otro salvavidas de plomo… y van…

[37]  Y actualmente ni siquiera se precisa el papel, con un flujo de electro­nes a través de Internet ya suponen estar transfiriendo riquezas.

[38] No es inocente que nuestro pueblo sea cada vez más ignorante, y que estén buscando por todos los medios privatizar la educación y medio­crizar (con presupuestos paupérrimos) lo que aun queda de la educación estatal. «poco o nada se habla sobre la dilución de la formación profesional  por la transferencia de las escuelas a las provincias, o de la desaparición del Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET)… resultado de la Ley Federal de Educación de 1993… Existe en el país suficiente consenso social respecto a la necesidad de revisar o reemplazar las tres leyes sancionadas entre 1991 y 1995 (de Transferencia de Servicios Educativos a las provincias; Federal de Educación y de Educación Superior)… fundamentalmente, en sus concepciones acerca de la educación, la sociedad y el Estado. La existencia de esas tres leyes es condición del Banco Mundial (BM) para otorgar nuevos créditos, lo que explicaría manifestaciones de funcionarios del área en el sentido de que "las leyes no se tocan" o "la Ley Federal no se cambia" (…) En 1993 el BM presentó un documento en el que formulaba recomendaciones para dos instituciones fundamentales del sistema científico-tecnológico: el CONICET y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Guiado por una lógica eficientista proponía la privatización del primero  y la división, tercerización y achicamiento de la segunda…» extractos de un artículo de Susana Vior y David Wiñar, Atrapados en la Ley Federal, Le Monde Diplomatique, diciembre de 2005

[39]   Ley sancionada por él mismo tres meses antes de la instalación del cu­rrolito con el único fin de atraer incautos… Victor Hugo podría haber encontrado mucho material en este país y en esta época para una nueva versión de Los Miserables… en una entrevista para La Red el día 24 de enero y a la pregunta ocurrente del periodista: «¿Lo agarró el corra­lito, Dr.?», Menem se apresuró a responder: «!No,no,no, nooo…!». Lamen­tablemente no podemos transcribir el tono canchero de ¿a mí me va a agarrar? de la ristra de noes con la que dejó sentado que él está mucho más allá del ciudadano común y que, desde luego, no es un incauto. La inevitable pregunta es… ¿adónde tiene la plata Menem?

[40]   Ver Apéndice 2.

[41]   Ed. Andrés Bello, 1997.

[42]   Los banqueros en EEUU carecen del prestigio que tienen sus colegas euro­peos, posiblemente por esta razón se ha evitado difundir el hecho de que la Reserva Federal es una banca privada (además de que, de acuerdo a la Constitución de USA, sería un hecho ilegal). Sin embargo, como se destaca en el documental citado, en el directorio telefónico aparece en la sec­ción de las empresas privadas y no en la de los organismos estatales.

[43]   No es de extrañar que si este sistema había funcionado tan bien, en el que hasta ese momento era el mayor imperio del mundo, haya sido imitado por USA… La emisión de la moneda – el quien y el cómo – ha sido desde an­tiguo el resultado de una lucha entre banqueros y políticos, pues de su control depende en qué manos queda el verdadero poder (recordemos la opi­nión de Meyer Amschel que encabeza el capítulo 1).

[44]   Esta afirmación se contradice con algo expuesto más adelante (Pág. 218): «A todo lo largo del siglo diecinueve y principios del veinte, los direc­tores del Banco de Inglaterra se resistieron a la interferencia guberna­mental en sus negocios. Cuando el gobierno creó una comisión real para in­vestigar sus actividades y las reservas del banco, los banqueros respon­dieron sólo que las reservas eran "muy, muy considerables". Cuando se les pidió que fueran más precisos, dijeron que se sentían "muy, muy renuentes" a añadir nada más».

[45]   Hay que observar que en los siglos anteriores las riquezas del Asia, de África y de América sacaron a Europa de la pobreza en la que había estado sumergida en la Edad Media para llevarla a niveles de bienestar y cultura desconocidos por ésta hasta entonces, al mismo tiempo que los pueblos ex­poliados se hundían en la miseria en virtud de ese saqueo y de políticas premeditadas de perversión de sus culturas impuestas por los imperios para poder ejercer mejor su dominio. Baste como ejemplo el caso de China (*), descrita por misioneros en el siglo XVIII como un país próspero, pa­cífico y regido por un despotismo ilustrado y paternal. Ese inmenso país despertó la codicia de los europeos, y en particular de los ingleses, quienes en 1820 introdujeron el opio en la China, comercio que fue prohi­bido por el gobierno chino al considerar al opio – correctamente – como un veneno y al ver que el pueblo comenzaba a aficionarse a éste. A pesar de la prohibi­ción los ingleses siguieron vendiendo el opio de contrabando; en 1837 los mandarines chinos ordenaron arrojar al mar el opio llevado por los comer­ciantes ingleses, el gobierno inglés bloqueó y bombardeó Cantón dando lu­gar a la vergonzosa "guerra del opio", que China perdió, debiendo indemni­zar a Inglaterra por el opio inutilizado, pagar los gas­tos de guerra y ce­der la isla de Hong Kong a los ingleses. A partir de allí, y con Inglate­rra como punta de lanza, todas las potencias europeas exigieron y obtuvie­ron el derecho de introducir sus productos en China libremente, lo que em­pobreció más y más el otrora próspero país. Esta si­tuación se repite ahora entre los pueblos de América Latina y los EEUU y demás potencias, que im­ponen el libre comercio a nuestros pauperizados países mientras protegen su producción con subvenciones, aranceles y to­das las medidas que conside­ran adecuadas, ya que la «libertad de comer­cio» tiene una sola dirección, hacia aquí. Las "reservas de oro" de los bancos europeos de entonces y es­tadounidenses de ahora pueden traducirse a sus verdaderas dimensiones: ri­quezas obtenidas gracias a la esclavitud, al tráfico de armas, de drogas y al saqueo de las riquezas de los pueblos do­minados.    (*)     Ch. Seignobos y A. Metin, Historia Universal, T. VII, Pág.234 Ed. Juan C. Granda, 1966

[46]    Documental "La Reserva Federal: Informe especial" previamente citado.

[47]  Y actualmente, en medio de la tragedia nacional provocada por las manio­bras especulativas del sistema financiero, los banqueros ya se están apo­derando de las propiedades de los deudores imposibilitados de resca­tar sus hipotecas.

[48]   THE FEDERAL RESERVE por Thomas D. Schauf. A pesar de la orientación con­servadora del autor pudimos constatar que lo dicho respecto a la Reserva Fe­deral en el documental La Reserva Federal: Informe especial previa­mente citado es totalmente cierto. De hecho este informe fue realizado por el autor con el objetivo de denunciar la ilegalidad de la situación y pro­mover la ac­ción ciudadana para revertirla (nacionalización de la RF).

[49]   Dr. Héctor Sejenovich, Aspectos Sociales y Económicos, Carrera de Especialización en Diagnóstico y Evaluación Ambiental, Fac. de Ing., UBA.

[50]  Recordemos que la «solución» adoptada para nuestros países para erradicar la pobreza fue eliminar a los pobres, mediante la esterilización y el ge­nocidio.

[51]   Por alguna razón tenemos la impresión de que esta vez se van a indiges­tar…

[52]    Peña Lillo Ediciones Continente, 1999

[53]    Stella Calloni, Los años del lobo, Pág. 19 y 20

[54]    Ibid., Pág. 12

[55]    Diario La Capital de Mar del Plata, 27 de enero de 2002, Sección de Econo­mía, Pág. 6

[56]    Stella Calloni, Los años del lobo, Pág. 102

[57]    Ibid, Págs. 105 y  216

[58]    Ibid., Cáp. 8

[59]   Mateo 21:12

[60]   Aunque este dios sea omnipresente, no parece casual que figure la frase «en Dios confiamos» sobre el papel moneda del país en cuyo seno eligió en­carnar.

[61]    En lugar de con un nombre sugerimos bautizarla con un número… el 666

[62]    Es decir 1,3 millones de millones de dólares.

[63]    Ibid., Pág. 39

[64]  El Cerebro del Mundo – La cara oculta de la GLOBALIZACIÓN, Adrián Salbu­chi, 3ra Ed. (actualizada y aumentada), Ed. del Copista, Cór­doba, Oct. 2001