Por Estela y Susana Pereira Duarte

 

Ir a...  Inicio

 

  

Pero… ¿Qué es el mal?… existe sólo como error espiritual… sabemos que en el plano natural hay muchos sucesos indeseables, existen la muerte, el hambre, el frío, la soledad… pero no es a este mal al que nos referimos cuando queremos analizarlo. Miramos a nuestro alrededor y vemos sufrir a los que son buenos y no compatibilizamos esta evidencia con la existencia de un Dios amoroso y justo, vemos que el egoísmo es premiado con una vida confortable… vemos muchas cosas malas a nuestros ojos… Pero aquello que uno ve depende de la faceta que se analice, del punto de vista… Cambia lo que uno ve si se examina el problema de la existencia del mal desde la perspectiva de la evolución…

 

        La vida física (encarnarnos en un mundo como el actual, en condiciones tan difíciles como las que se viven en todo el planeta Tierra), es una de las pruebas mas duras que puede elegir el alma… y le significará entonces un adelanto colosal para su evolución. Esto es así para los hijos de la Luz… pero para aquellas almas que están aprendiendo sobre su egoísmo, para los hijos de la oscuridad… esta experiencia les significará un gran endeudamiento, porque el poder temporal mal usado – es decir usado en forma egoísta – es lo peor que puede hacerse el alma a sí misma pues necesitará innumerables vidas para pagar las deudas contraídas con aquellos seres cuyas vidas perjudicó. También para ellos esta vida es parte de su evolución, y les incrementará el autoconocimiento, elemento indispensable en el bagaje del alma, aún cuando esta adquisición les represente endeudarse, deuda que será tanto mayor cuanto mayor haya sido el daño provocado. Sus deudas podrán comenzar a pagarlas cuando puedan salir del infierno(*)... pero no sólo deben poder salir del infierno, para poder pagar sus deudas deben antes adquirir riquezas espirituales - luz, amor, fuerza espiritual - sólo entonces comenzarán a justificar sus vidas… Como se ve, el futuro para estas almas no es halagüeño por muy envidiables que aparenten ser sus vidas actualmente… cuando Jesús dice que pagarán hasta el último centavo no hace mas que expresar una verdad espiritual…

 

        “¡Ay de los que añaden casas a casas, de los que juntan campos y campos hasta acabar el término, siendo los únicos propietarios en medio de la tierra!” (Isaías 5-8), “¡Ay de los que dan leyes inicuas y de los escribas que escriben prescripciones tiránicas para apartar del tribunal a los de condición humilde y pisotear el derecho de los desvalidos de mi pueblo, para despojar a las viudas y robar a los huérfanos! ¿Que haréis el día de la visitación, del huracán que viene de lejos? ¿A quién os acogeréis para que os proteja? ¿Qué será de vuestros tesoros? De no ir curvados entre los cautivos, habrán caído entre los muertos. Ni con todo esto se aplacará Mi ira. (Isaías 10-1,2,3 y 4).

   

        Dios, que nunca nos condena y por eso no necesita perdonarnos, ha dado al Amor Cósmico, Su único Hijo, todo el Poder para juzgar… lo que entendemos como Perdón de Dios es justamente eso, una Justicia infalible que no claudica ni prescribe pero cuyo principio y final es el amor de Quién nos ama a todos por igual, sin privilegios especiales que favorezcan a unos más que a otros(**).

 

        En su camino de evolución el alma descubre sus poderes… a veces en forma dolorosa por el mal uso que hace de los mismos. Creamos… sí, y lo hacemos con poderes que son reales… pero al no conocer bien todas las leyes que estamos manejando nuestra obra es imperfecta, y por lo tanto falsa pues sólo lo perfecto es real o verdadero. De nuestros poderes – reales – y de nuestra ignorancia de su manejo, surgen muchos de los males que ven nuestros ojos. Sin embargo Dios no interfiere y permite que hagamos muchos borradores y que tengamos muchos manchones de tinta en nuestros cuadernos. Sabe que a la larga superaremos nuestra torpeza e ignorancia y nos volveremos sabios y poderosos, Él confía en nosotros… y permite que experimentemos las consecuencias de aquello que creamos… como un recurso didáctico.

 

        Somos perfectos en Su Imaginación y esto es lo que Él quiere que logremos de nuestras vidas. Nuestras vidas son Su Regalo y no deja de ayudarnos ni por un instante en nuestro camino de perfección… pero es la toma de conciencia de esta realidad la que imprime a nuestra evolución velocidad y mapa de ruta, pues sólo cuando sabemos lo que queremos comenzamos a arbitrar los medios para conseguirlo y la velocidad es lograda pues todas nuestras fuerzas las dirigimos hacia un objetivo concreto: "Amarás a Dios por sobre todas las cosas", nos pide que no nos distraigamos, que no nos perdamos en los innumerables caminos que terminan en callejones sin salida…

 

 

 

 

 

 

Ir a...

 

Mensaje

Prólogo

Epílogo

La Verdad

Avanti

Soy Uno

Escritos espirituales

Escritos políticos

Voces amigas

Navidad y Paz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(*) El concepto que da Emanuel Swedenborg en "El Cielo y sus maravillas y el infierno" es correcto, el infierno no ha sido creado por Dios sino que es una creación de las mentes de los malvados, y nadie va al infierno por otra voluntad que la propia, se es atraído por el tipo de aficiones que cultivó el alma en su vida previa... y el sufrimiento deriva de la convivencia.

 

        El Cielo y sus maravillas y el infierno, de Emanuel Swedenborg, en su primera edición de la editorial Kier (año 1991) es precedido por una entrevista con Jorge Luis Borges y una introducción de Hellen Keller. 

 

 

 

(**)  La aparente contradicción entre este párrafo y el anterior se debe a que Dios le habla al hombre en el lenguaje que éste necesita para evolucionar... y por tanto el mensaje depende del momento y del destinatario... como se comprenderá la «ira de Dios» es una máscara operativa dirigida a almas poco evolucionadas. El reclamo que el Cielo le hace al hombre cuando éste se endeuda es que cumpla sus deudas con su hermano... ya que a Dios - la Fuente inagotable - el ser humano no le puede dar ni quitar nada  y, en todo caso, las deudas que uno puede entender que tiene con Dios son las que uno ha contraído con su propia alma.